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Como si ser uno de los mayores genios de la música moderna se le quedara corto, a Bob Dylan (EE. UU., 1941) todavía le sobra talento para la pintura y la ilustración, tal y como demuestra en la exposición “Mondo Scripto”, en la que ha reescrito y dibujado sesenta de sus canciones.

La galería Halcyon, ubicada en el centro de la capital británica, es testigo de la faceta de artista visual de Dylan en una muestra que su presidente, Paul Green, calificó de “histórica”.

Aunque el estadounidense nunca quiso que su arte visual “absorbiera” su música, tal y como afirmó Green, finalmente se ha lanzado a “descubrir el alma de sus canciones” también a través de la imagen.

La exposición, que supone apenas un 10% de la retrospectiva del músico que verá la luz el año que viene en Shangai (China) —antes de embarcarse en una gira por Asia, Europa y América— recoge 60 canciones escritas a mano por Dylan entre 1962 y 1976. Al lado de cada una de las letras, plasmadas en tinta negra sobre un folio en blanco, en las que se aprecia el trazado personal de su autor y que en algunos casos han sido modificadas, aparece una ilustración a lápiz con la que enseña su maestría también en ese ámbito.

Para sus legiones de admiradores, este conjunto, que también recoge esculturas y cuadros que muestran la América que tanto inspiró al compositor, supone un “impacto emocional muy fuerte”.

Dylan ha abordado todo tipo de temas en sus letras a lo largo de los años “refugiados, humanidad, medioambiente, injusticias sociales...”, señaló Green.

Para Green, las letras de Dylan son “las más importantes jamás escritas”, algo que se puso de manifiesto cuando se convirtió en el primer músico en alzarse con el Premio Nobel de Literatura, en 2016. La Academia sueca galardonó al cantautor por “haber creado una nueva expresión poética dentro de la gran tradición de la canción americana”, una decisión que fue aplaudida y cuestionada a partes iguales.