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El cineasta estadounidense Martin Scorsese fue homenajeado por profesionales del sector audiovisual español, y alumnos de ocho escuelas de cine durante la lección técnica que se le ofreció en la ciudad española de Oviedo, donde hoy viernes recibirá el Premio Princesa de Asturias de las Artes.

Los más de doscientos asistentes, entre los que figuraban jóvenes directores españoles, ovacionaron a Scorsese, sobre cuya influencia el conductor del acto y cineasta español Rodrigo Cortés despejó cualquier duda desde el inicio: “Usted es el motivo por el que yo hago cine”.

Remembranzas

El cineasta estadounidense de 75 años hizo un recorrido por su vida, su obra y su forma de trabajar en la que da una enorme importancia al montaje de sus películas, esas que imaginaba mediante dibujos a sus 8 años, en las horas de “quietud”, antes de que sus padres volvieran del trabajo a su casa del barrio de Queens neoyorquino.

De esos dibujos surgió una carrera en la que consigue su experiencia cinematográfica “ahí, en la sala de montaje” tras una infancia marcada por el asma, que le obligó desde niño a “actuar para sobrevivir” en unas calles donde su condición física no le permitía mostrar actitudes demasiado viriles.

Si el montaje es una de las características de sus cintas, también lo es, recordó Scorsese, un tipo de cine pensado para grandes pantallas, las de su infancia, y condicionado por las limitaciones que imponen los estudios para la duración de los rodajes.

“Eso es el final de la voz individual, es seleccionar tomas, no dirigir, seleccionar tomas, pero el truco es introducir el estilo enel tiempo y el equipo que tienes”, apuntó Scorsese.

El director de cine rememoró además el respeto que le impuso trabajar “por primera vez” con una estrella de cine que había visto en la pantalla con 12 años, cuando rodó con Paul Newman “El color del dinero”, en 1986.