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Con el estreno el 26 de octubre en EE. UU. de su película “Silencio”, que muestra la lucha desesperada de una madre por salvar a su hijo, la directora de cine mexicana Lorena Villarreal siente que da un paso importante, no solo para ella, sino para todas las mujeres.

“Ahora es el momento de mostrar de qué somos capaces”, dice con rotundidad la realizadora en entrevista con Efe sobre la oportunidad que tienen las latinas en el cine de México y EE. UU. pero no solo en el cine, sino en todos los ámbitos de la vida.

“Cualquier mujer que quiera dedicarse a ser actriz, astrónoma o médico que piense que ella es capaz, que no hay que tener miedo, que nada nos debilite”, asegura.

En su opinión, en pleno movimiento feminista, las mujeres tienen “menos miedo” a expresarse y paulatinamente se está produciendo un “gran cambio”.

Y ella, dice, forma parte de ese “gran movimiento” y lo hace con un cine y una película “Silencio”, que cumple con los índices internacionales de calidad, gracias al trabajo meticuloso de un equipo muy diverso.

La mexicana, que vive en Los Ángeles, escribe, dirige y coproduce esta cinta que contrapone la fortaleza y decisión de una madre con los misterios y secretos que rodean una misteriosa área de México conocida como la “Zona del Silencio”, a la misma altura del Triángulo de las Bermudas.

En esta área, donde “cualquier cosa puede suceder”, Ana, una

joven siquiatra exitosa y madre soltera, protagonizada por Melina Matthews, sufre el secuestro de su hijo por parte de quienes desean apoderarse de una piedra poderosa descubierta por el abuelo del niño, el doctor James White, que encarna John Noble, conocido por sus interpretaciones en la saga de “El Señor de los Anillos”.

“Al escoger el elenco nos topamos con la diversidad de culturas, de experiencias, de edades y hubo muy buena relación entre los actores que venían unos de Europa, otros de Estados Unidos, otros de México”, explica la cineasta sobre su segunda película.

Y en lugar de ser un obstáculo esa diversidad de culturas y experiencias dio más fuerza a la historia, incluyendo el uso de dos idiomas.

“Se logró una universalidad que llega a muchas audiencias”, señala Villarreal sobre el hecho de que la cinta es bilingüe, pues el abuelo del niño es un estadounidense que se va a vivir a México, aprende el español, pero con su familia habla en inglés.

Similar a la experiencia que viven muchos latinos que vienen a los Estados Unidos, la película muestra que lo inverso también se da cuando un estadounidense va a vivir a un país latinoamericano.

“Su familia va a tener esa experiencia que tenemos los latinos que venimos Estados Unidos, en el hogar hablamos ese primer lenguaje, eso es muy común en la vida de los hispanos en EE. UU.”, explica la directora de “Las lloronas” (2004).

Y la cinta en sí también es un producto de los dos países, pues, indica, toda la filmación se realizó en México pero la posproducción fue hecha en EE. UU.

“Se trabajó mucho alrededor de cuidar la calidad en la producción, en la fotografía, en la selección del equipo y los escenarios, todo se trató de cuidar al máximo”, asegura la de Monterrey.