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Actualmente son más de 20,000 niños de escasos recursos que acceden a literatura y libros de calidad en las actividades impulsadas por la Fundación de Libros para Niños para inculcar el ábito de la lectura y “el contacto emocional con el aprendizaje”, según Gabriela Tellería, coordinadora del fondo editorial de dicha organización. 

 

A través de sus años de trabajo, Tellería comenta que son cuatro estrategias las que usan para incentivar a los pequeños lectores: “Rutas de lectura”, “Rincones de cuentos”, “Puestos de lectura” y la “Red de amigos de los libros y las lecturas”. La fundación no solo se encarga de promocionar el material sino que también se los facilita. En sus propuestas cuentan con la colección Norma, con la Antonio Bravo del Fondo de Cultura Económica y la colección Ekaré; del mismo modo la promoción de libros nacionales de la fundación, que incluye más de 65 cuentos publicados, aunque también se promueve a Sergio Ramírez y a Gioconda Belli.

De forma anual, Fundación Libros para Niños organiza una competencia para premiar al mejor cuentista y al mejor ilustrador con una publicación que se anexa a su material de recurso. Los participantes de estas actividades no pagan ni un solo córdoba, al igual que los niños y padres de familia. Sin embargo, para llevar a cabo su misión, la fundación forma alianza con las Alcaldías o grupos organizados, quienes se encargan de poner un sitio y a los facilitadores. “Nosotros les llevamos los libros y decoramos”, dice Erica García, coordinadora de Programas Managua.

Tradicional

La plataforma de lectura que usan es la tradicional impresa, aunque hay participantes que se han adaptado a los libros digitales. “Eso es por su parte, en nuestros espacios solo usamos el libro físico”, comenta García.

En esta línea, la fundación promueve libros dirigidos al público infantil, y en el cierre de las actividades por su 25 aniversario ofrecían el libro “Cuentos de tío Coyote y tío Conejo”, una recopilación de Pablo Antonio Cuadra, ilustrada por Nela Marín. “El precio especial ahora es de 200 córdobas, después serán 280”, dice Tellería.

Lectores comprometidos

Gloria Carrión, directora ejecutiva de Fundación de Libros para Niños, recuerda la labor del fallecido fundador Eduardo Báez Cruz, quien los motivó desde un principio a llevar la lectura a niños de todos los rincones del país. “Como Eduardo solía decir, esto es una revolución silenciosa”, apunta Carrión, después de confesar que la experiencia en la fundación le ha ayudado a crecer, y que los lectores son hasta hoy su mayor logro en sus años de trabajo. En especial, aquellos que a través de los años se han comprometido seriamente con su labor.

En la fundación también funciona un grupo de voluntarios que se moviliza en Laureles sur y hace visitas casa a casa para compartir cuentos con niños de todas las edades. Julio César Centeno, es uno de ellos, y afirma que aprendió a “amar los cuentos” desde pequeño y que en el momento en que le ofrecieron apoyar, desde sus 9 años, aceptó. De eso han pasado 8 años y actualmente trabaja con otros 11 jóvenes, que se movilizan con él dos veces por semana. “Voy conociendo nuevos mundos”, alega, y después los comparte.

Aunque Centeno no es el único ejemplo de lectores que ha apoyado la fundación y que se ha mantenido ahí desde un principio. Jonathan Santiago Aguirre, con 11 años, es lector desde los 5 años, y participa en las actividades que estén disponibles en sus horarios libres. “Si voy a leer para mí nada es un obstáculo”, cuenta Aguirre, quien casi se pierde la actividad de cierre por sus clases, y sostiene que la meta que persiguen es que “cada niño de Nicaragua tenga, al menos, un libro en sus manos”.