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Las películas sobre reuniones familiares en ocasiones resultan intensos dramas que dejan al descubierto las rivalidades entre sus integrantes o profundas heridas producto de una vieja disputa.

Los largos diálogos y secuencias son una característica fundamental de ellas y es a través de las conversaciones entre los personajes que poco a poco nos adentramos en la caótica dinámica, algo enteramente normal en un núcleo como este, en las historias de amor y la diversidad sexual pueden darse muchas confusiones sobre la paternidad de los hijos. 

Bendito caos es uno de los más recientes ejemplos de lo anterior,  una historia que trata de amor y diversidad sexual.  Los protagonistas son Simón y Oscar, quienes han vivido en pareja durante tres años, con su amiga Cissi.

Los tres han comprado una casa en las afueras de Estocolmo. Pero una habitación tiene prioridad sobre las demás: el cuarto para el niño, porque Cissi está embarazada de 9 meses. Pero, ¿quién es el padre? ¿Simón u Oscar? Sea como sea, han decidido empezar una vida juntos.

Sin embargo, este es un secreto que han tratado de contarles a sus propias familias durante casi un año. Ahora no hay retorno, no puede esperar más. ¡El secreto tiene que venir! Y qué hora sería más perfecta que la Nochebuena, la fiesta de la tolerancia. El día en que todos deben amarse y ser amables con los demás, pues es el cumpleaños de Jesús.

En esta película se crea una historia de amor que conmueve, engancha y entretiene al público. En ella se presentan los contrastes entre una vida sobria y estructurada, por parte de los padres suecos de Óscar, y una vida rodeada de caos, por parte de los padres griegos de Simón; pero en la que abunda la amistad y el amor.

Atreverse y dejarse llevar, y finalmente ganar, resume lo que significa el amor y la esperanza para muchos con la llegada de un bebé. Sin duda, es una comedia cálida sobre las familias modernas y su continua lucha por “hacer las cosas bien”.