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Si vas a ver Ernest y Célestine y no te emociona ni una pizca es que no tenés corazón. Seas adulto o niño, la película de Stéphane Aubier y Vincent Patar es un sensible retrato sobre la amistad, la libertad, el arte, y sobre todo, una lucha contra lo establecido y los prejuicios, narrado de forma sencilla, sin utopías y de forma inteligente porque, al fin y al cabo, los niños son más espabilados de lo que creemos.

Esta forma directa e inteligente de dialogar con el público infantil, hace de Ernest y Célestine la película perfecta para los más pequeños de la casa y para que los padres, además, puedan también pasar un buen rato con ellos.

La cinta trata de una niña llamada Célestine, que es una pequeña roedora con grandes aspiraciones de ser una artista, pero ha sido forzada a estudiar en una escuela dental, un consultorio en donde estudian sobre la importancia de los incisivos de la gran civilización de los ratones; todos ellos saben muy bien que la relación entre roedores y osos, nunca será buena.

Los osos viven en el mundo superior, mientras que los roedores viven en el mundo inferior.Pero Célestine no cree que eso pueda ser cierto. Por otro lado, Ernest es un vagabundo que trabaja como payaso o cantante ambulante en la calle, aunque a veces termina robando comida o cosas en ciertos lugares y termina teniendo problemas con la policía.

Esta película es un bello canto a la libertad en toda regla, disfrazado, eso sí, de un coqueto y divertido cuento para niños con fugas oscuras, ahí está el gótico internado donde vive Celestine o las siniestras pesadillas que sufre la pequeña ratoncita.

Además resulta de lo más refrescante toparse en cartelera con una película de animación hecha de forma tradicional y casi artesanal y que es fiel a la acuarela original que se utilizaba en la serie de cuentos de Vincent, por lo que si querés ver algo diferente y lleno de valores y que lucha contra los prejuicios y el orden establecido, de lo que posteriormente podés dialogar con tu hijo, ésta es una pequeña delicia, tierna, divertida, emotiva y dulce, y ciertamente nostálgica, de la que puede disfrutar toda la familia.