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Salomón de la Selva, el nicaragüense que con la poesía logró liberar a su padre de las cárceles del régimen de José Santos Zelaya, con sus versos sorprendió también a las letras hispanas, cantando al mejor estilo de los rapsodas griegos, la vida desde los campos de batalla de la Primera Guerra Mundial.

El poeta leonés sintió que su llamado para participar en la guerra fue una obligación moral y hasta divina, dando paso a una raigambre mística en torno al conflicto bélico.

Sobre su participación en la llamada “Gran Guerra” y la trascendencia de su obra “El soldado desconocido”, a propósito del centenario del fin de esa guerra, conversamos con la doctora María Augusta Montealegre, cuya tesis: “Ideas estéticas y políticas de las vanguardias en Nicaragua (1918-1933). Salomón de la Selva Tomo I”, mereció “cum laude” de la Universidad de Salamanca.

Montealegre explicó que en abril de 1917, Estados Unidos le declara la guerra a Alemania. Salomón de la Selva vivía en ese país y acababa de cumplir 24 años. “Es lógico que el entusiasmo y la propaganda de guerra contagiara su juventud. A esa edad publicó su primer libro y ya incluía poemas sobre la guerra. Durante un conflicto bélico es común pensar que la potestad de escribir sobre la guerra se gana en el frente de batalla”, dijo. 

Además señaló que desde 1917, De la Selva hizo todos los intentos posibles por ser reclutado como voluntario, desde la Cruz Roja hasta la Legión Extranjera. Finalmente logra enlistarse en Estados Unidos y debido a una nota anónima depositada en la oficina de reclutamiento, fue expulsado. El anónimo rezaba que De la Selva era antinorteamericano, por ello se abre una investigación en su contra. Nunca pudieron probarle nada.

Expulsión

Montealegre considera que lo que estaba ya muy bien documentado por su poesía era su protesta por la intervención norteamericana en Nicaragua. Es lógico que entonces sus reclutas le plantearan que para ser parte del Ejército norteamericano debía renunciar a la ciudadanía nicaragüense. Salomón se negó y fue expulsado del campo de entrenamiento. Debido a que su abuela fue británica; De la Selva encontró la posibilidad de enlistarse con Inglaterra. 

Ante la interrogante: ¿Es en realidad “El soldado desconocido” la muestra más diáfana de la literatura hispánica de la Gran Guerra? 

La escritora manifestó que la obra es un claro testimonio del único escritor hispanoamericano que se enlista como soldado en la Primera Guerra Mundial. De la Selva como narrador de “El soldado desconocido” es admitido junto al maestro y el sabio al contar su relato sobre la guerra y reivindicar al soldado porque “¡ese fetiche era de carne y hueso, humano y muy humano!”.

Además, expresó que si bien en la obra narra su testimonio desde las trincheras de Flandes. Estas son usadas en el poemario como recurso poético, como una licencia del autor para hacer llegar de la manera más efectiva posible su testimonio. Salomón de la Selva. Archivo\END

“En realidad, la guerra se acaba antes de que Salomón de la Selva pueda ser movilizado al frente de batalla. Un hecho que en sus cartas de guerra lamenta mucho, pero que no le impide desarrollar su testimonio de soldado durante la Primera Guerra Mundial, ya que la voz poética rescata a los que ya no pueden hablar. Los soldados que cayeron en combate y que no se constituyen en héroes, sino antihéroes. ‘El soldado desconocido’ es un monumento de papel a los individuos versus el hombre-masa. En otras palabras, ‘El soldado desconocido’ es un antimonumento, frente a monumentos de cemento que los gobiernos ofrecen a las familias de las víctimas, obras destinadas a preparar al mundo para la Segunda Guerra Mundial”, expresó Montealegre. 

Asimismo señala que las cartas de guerra de Salomón de la Selva revelan su probidad moral y su valentía, pues en ellas podemos comprobar que no fue un cobarde, como algunos quieren dibujarle, que siempre estuvo dispuesto a ir al frente de guerra, que esperó su traslado a las trincheras día con día y que mientras tanto demostraba su valor y su tesón en cada una de las tareas que se le asignaba.

De igual manera aclara que el hecho de que fuese un soldado no combatiente, no afecta el género testimonial del poemario. En realidad sigue siendo muy valioso como depositario de la memoria individual y colectiva.

Conmemorarán centenario del final de la Gran Guerra

El próximo 11 de noviembre se cumplirán cien años desde que se firmó el armisticio que puso fin a la Primera Guerra Mundial (1914-1918). Una fecha que será conmemorada a nivel mundial y Nicaragua no es la excepción, por ello a partir de hoy y hasta el próximo sábado se realizarán una serie de actividades culturales y académicas.Cortesía\END

La conmemoración en Nicaragua está siendo organizada por las Embajadas de Francia y Alemania. Esta noche a partir de las 6:00 p.m. en la sede de la Alianza Francesa, el embajador francés Philippe Létrilliart y la representante diplomática alemana Ute König, inaugurarán la semana de conmemoraciones, y la exposición fotográfica “Clemenceau, el jefe de guerra (Clemenceau, chef de guerre). 

Cuando la Primera Guerra Mundial estalló el 29 de junio de 1914, Georges Benjamin Clemenceau ocupó el puesto como ministro de guerra de Francia. En la exposición fotográfica se le puede ver durante visitas que realizó a los frentes de guerra y se narran anécdotas con otros políticos franceses.

Ciclo de cine y conferencia

Posteriormente el jueves 8 y el viernes 9 se presentarán dos películas ambientadas en el conflicto: “Capitán Conan, y la vida” y “La vida y nada más”. Ambos filmes serán transmitidos a partir de las 6: 00 p.m. en la sede de la Alianza Francesa en Managua.

De igual manera el sábado 10, a las 4:00 p.m. se realizará una conferencia a cargo del historiador e investigador François Pernot, la cual se ha denominado“¿1918 y después? Un fin de guerra que no termina”. Pernot imparte cursos de Historia Moderna en la Universidad de Cergy- Pontoise.

La semana de conmemoraciones concluirá el próximo domingo 11 de noviembre, con un acto oficial en la Catedral de León a las 9:30 a.m. En este se rendirá un homenaje al poeta nicaragüense Salomón de la Selva (León 1893- París 1959).

De la Selva había pasado su adolescencia en Estados Unidos, en 1918 publicó su primer libro “Tropical Town and Other Poems”, unas semanas después, el literato se enlistaría como voluntario para ser parte de las fuerzas británicas que combatirían en Flandes (una de las tres regiones que hoy integran Bélgica), durante el conflicto bélico.

De esa experiencia surgió la obra literaria más representativa del poeta: “El soldado desconocido”.