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Un grupo de niños ríe mientras juega en medio de un polvoriento e inhóspito paisaje cerca de sus casas, en el norte de Siria. Pero este no es el típico juego de atajar la pelota. Esta pelota es una bomba activa.

El macabro juego es una de las escenas más escalofriantes de “Of Fathers and Sons”, en la que el cineasta Talal Derki realiza una exposición inquietante sobre el control del islamismo en su natal Siria.

“Esta es la escena que rompió mi corazón”, dijo Derki en una entrevista, en la que recordó el estremecedor episodio. “Estaba viendo a mi hijo de 6 años a través del lente”.

Por más de dos años, el célebre cineasta vivió con una familia islamista en una región devastada por la guerra, ubicada en la frontera con Turquía. Allí enfocó su cámara primordialmente hacia los niños para capturar su gradual radicalización.

El resultado es un documental sombrío e inquietante de 98 minutos, que ofrece a los espectadores una visión inusual de la brutal vida cotidiana de los yihadistas, que en los últimos años han sembrado el miedo alrededor del mundo.

“Lo llamo la pesadilla”, dijo el cineasta de 41 años, refiriéndose a la propagación del movimiento yihadista.

La película, estrenada en Estados Unidos el 15 de noviembre, ganó la competencia documental de cine mundial en el Festival de Cine de Sundance a principios de este año.

La historia

“Of Father and Sons” sigue a Abu Osama, uno de los fundadores del frente Al Nusra, vinculado a Al Qaida, mientras conduce a dos de sus ocho hijos -Osama, de 13 años y que lleva el nombre del héroe personal de su padre, Osama bin Laden, y Ayman, de 12, que lleva el nombre del actual líder de Al Qaida, Ayman al Zawahiri, por el camino de la yihad.

Derki, quien vive en Berlín, dijo que se ganó la confianza de Abu Osama, haciéndose pasar por un fotógrafo de guerra que simpatizaba con la causa yihadista. De esa forma vivió con la familia de manera intermitente por dos años y medio, compartiendo sus momentos más íntimos.

El horror en la película no proviene de la violencia y la sangre, explica Derki. Más bien el espectador se siente asqueado a medida que el documental expone la brutal transformación de jóvenes inocentes en combatientes yihadistas.

“Esta es una película que te hace entender cómo funciona el cerebro”, dijo Derki. “Tienes el horror en el lenguaje, en la educación, en cada momento”.

El bombardeado y desértico paisaje que la familia considera su hogar y el hecho de que las mujeres de la familia nunca son vistas o escuchadas aumenta la sensación de desesperación a lo largo de la película.

“Las mujeres son las grandes víctimas en esta sociedad”, dijo Derki. “Estuve ahí por dos años y medio y ni siquiera supe cómo era la madre de estos niños”. “Nunca pronunciaron su nombre y su voz nunca se oyó”.

Derki contó que “Of Fathers and Sons” le había causado un impacto sicológico tan profundo que tuvo que dejar la cámara por el momento y concentrarse en su curación. “Todavía me estoy recuperando”, dijo. “Tengo que tomar medicamentos para quedarme dormido, de otra forma tengo pesadillas”.