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Es medianoche y Clara baja de su habitación, en silencio, sin que su hermano sepa. Ella quiere saber cómo está el Cascanueces, ese hombrecito regio con el traje rojo y la cabeza demasiado grande que le han regalado para Navidad. Clara va hacia el muñeco, cansada tras la fiesta, pero entonces cae presa de un profundo sueño y a su alrededor todo ha cobrado vida... Y la misma magia que aquella niña descubrió en el siglo pasado cobrará vida nuevamente en la Sala Mayor del Teatro Nacional Rubén Darío, bajo la dirección general de William Herrera Funes, este jueves 20 de diciembre a las 7:00 p.m.

Los rostros detrás

Con un andar elegante, el rostro en alto y la confianza que le confiere ser un príncipe, William Leonardo Herrera avanza por el lobby del Teatro Nacional. Avanza de puntillas, flota, coge a Ramiribel Morales de la mano y el escenario es completamente suyo. Es el fragmento “Pade Deux” y ellos ya no son William Leonardo y Ramiribel, son el príncipe Cavalier y el Hada del Azúcar, están dándoles vida a sus personajes después de horas extenuantes de ensayo.

1816 es el año en que se escribió el cuento. END/Nayira Valenzuela

Antes de ello estuvo el Cascanueces, sí, peleando con el rey de los ratones, apoyado por la dulce Clara. Braulio Mena personifica al Cascanueces, al muñeco que cobra vida para matar al malvado rey y después llevar a Clara y a su primo Fritz a un lugar maravilloso. Su compañera es Ramilet Morales (Clara), de pijama, yendo de aquí para allá. Y completamente de negro, imponente en escena, casi flotando mientras ataca, esquiva y ataca, está Carlos Elizondo, un invitado especial que visita el país desde Costa Rica. 

La última es la vencida

Con la participación de la Camerata Bach y músicos extranjeros invitados, la Compañía de Ballet de Nicaragua, la Orquesta Sinfónica Juvenil Rubén Darío y la Escuela Nacional de Ballet, esta es la tercera vez que el clásico navideño es puesto en escena. “Nos alegra que nuestro pueblo reciba esta obra”, dijo Ramón Rodríguez, director del Teatro Nacional Rubén Darío (TNRD). 

“Es la primera vez que en lugar de pista se usará una orquesta sinfónica, es una mezcla de ballet, música y una escenografía de primera mano”, agrega.

Con un andar elegante, el rostro en alto y la confianza que le confiere ser un príncipe, William Leonardo Herrera avanza por el lobby del Teatro Nacional. Nayira Valenzuela/END

Por otro lado, Herrera Funes, director de la obra, explicó que  es la primera vez que se presenta la obra completa y no solo fragmentos.  

“Así como Clara sueña en la obra nosotros también soñamos”, relata, y explica que poner en escena el cuento original de Ernst Theodor Amadeus Hoffmann era una idea que el director del TNRD y él habían discutido constantemente muchos años atrás. “Con más de 80 bailarines, 50 músicos, un vestuario nuevo e invitados especiales, ahora es un sueño hecho realidad”, confesó.

Recientemente regresaron de Costa Rica, contó William Leonardo, donde tuvieron 12 presentaciones, en las cuales él se alternó entre el papel del Cascanueces y el del príncipe Cavalier.

“Es muy demandante, especialmente por la diferencia entre cada rol. El Cascanueces es valiente y el príncipe más elegante”, cuenta. “Me gustan ambos personajes”, dice.

Para quienes quieren verlo en escena, a él y a todo el equipo que está detrás de esta producción, la cita es en el Teatro Nacional y las entradas varían en costo entre US$5, US$10 y US$15.