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Si le tocase decir cuándo comenzó su amor por la moda y el diseño, Dom K. Diogo, quien tiene 18 años, diría que fue en la infancia, cuando a escondidas vestía a las barbies con retazos de tela que él sentía como diseños dignos de pasarelas de alta costura. Claro que lo que ahora hace en su tienda homónima dista mucho de aquellos caprichos de niño y se enfoca en promover la libertad en el vestir, pero los inicios son difíciles de olvidar. 

“No es para hombres o para mujer, la ropa es para quien quiera ponérsela”, dice, refiriéndose a ese tema, así como podría referirse a la última colección que produjo en ropa avant garde con toques masculinos. Han pasado 3 años desde que por primera vez presentó su trabajo, como diseñador emergente, en el Fashion Week Nicaragua. Los resultados de su dedicación lo llevarían luego al Fashion Week Panama y más tarde a crear Antisocial Récords.

Aunque el mundo de la moda pareciera diferenciarse mucho del mundo musical, el enfoque en que Dom pensó, al lado del nicaragüense Luis Felipe Ramírez, era el de “impulsar” a los nuevos talentos. En ambos ámbitos, tal propósito, no siempre se prioriza. “En Nicaragua los artistas que ya triunfaron no se preocupan en ayudar a los que vienen de abajo”, cuenta, con un deje de molestia, y pone algunos ejemplos. “Queremos dar a conocer el talento que está ahí”, sigue.

Rompiendo estereotipos

Admirador de la famosa diseñadora estadounidense Vera Wang, quien comparte con él la misma fecha de nacimiento, Dom siente que tanto en la música como en la moda se trata de dejar de lados los esquemas que se han venido imponiendo. En Antisocial Récords, la disquera creada en junio del 2018, por ejemplo, dice que no solo firman con músicos sino también con escritores, compositores y poetas. 

Esto último tiene amplia relación con Dom, el segundo de tres hermanos, puesto que confiesa, le gusta “escribir” sobre lo que pasa en su vida. Le gusta convertir las emociones en poemas, historias, canciones, y por supuesto, en diseños. Más elaborados que los de sus barbies, con trazos más definidos que los usados a los 10 años cuando descubrió el dibujo pensando que sería arquitecto, más centrados en un mundo caprichoso y en constante cambio.

Radicado en Miami desde el 5 de junio del 2018, Dom, no sufre la idea de tener que decidir entre sus pasiones, él ama lo que hace y se siente conforme con ambas. De pocas palabras y risueño, este joven emprendedor espera rehacer las cosas. “No solo marcas y marcas sino que nos guste lo que vestimos y hacerlo funcionar”, así como es en Estados Unidos, así como debería ser con todo. Entre la música y moda, modelaje y la fotografía, él está feliz.