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Para nadie es un secreto que convivimos con millones de bacterias. Las encontramos en los interruptores, en el baño, en los pisos e incluso en la cocina. ¿Pero nos hemos puesto a pensar que las bacterias también pueden estar habitando en nuestro clóset e incluso acompañándonos al trabajo en nuestra propia ropa?

Esta es la evidencia de una investigación puesta en marcha por la facultad de Medicina de la Universidad de Nueva York y publicada recientemente, que concluye que incluso la ropa nueva expuesta en las tiendas podría contener bacterias fecales, estafilococos, estreptococos y nolovirus.

Uno de los líderes de dicha investigación, Philip Tierno, sostiene que esto se debe a que son muchas las personas que tocan o que pueden llegar a probarse la misma prenda, sin que estemos seguros de sus hábitos de higiene.

Otras bacterias que pueden adherirse a los tejidos de la ropa son Enterococcus hirae, Pseudomonas aeruginosa, Staphylococcus aureus y Salmonella choleraesuis; que están ligadas a ciertos síntomas y enfermedades, como salmonelosis.

“No son cuatro, cinco o seis personas… son decenas de personas las que se prueban estas prendas y en muchas ocasiones la ropa permanece en la tienda durante más de un mes. Los gérmenes y las bacterias provienen de la piel, boca y ano, e incluso tocar ropa infestada de bacterias conlleva un riesgo”, aseguró Tierno en declaraciones la cadena estadounidense Fox News.

Presencia de E-Coli

Un análisis microbiológico, realizado en el Laboratorio de Control de Calidad de la Universidad Salvadoreña Alberto Masferrer, examinó tres prendas de ropa de diversa procedencia, entre ellas una camisa de hombre y una prenda de ropa para niño, ambas nuevas; además de un pantalón de mujer usado, pero lavado y aparentemente limpio.

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Los resultados arrojaron presencia “Muy numerosa para contar” de bacterias en todas las prendas, además de colonias hongos y levaduras. Sin embargo, en la camisa de hombre y en la prenda de niño, se detectó también presencia de Escherichia coli, que es una bacteria que puede causar infecciones urinarias e intestinales.

Otras bacterias que pueden adherirse a los tejidos de la ropa son Enterococcus hirae, Pseudomonas aeruginosa, Staphylococcus aureus y Salmonella choleraesuis; que están ligadas a ciertos síntomas y enfermedades, como salmonelosis.

Otras bacterias que pueden adherirse a los tejidos de la ropa son Enterococcus hirae, Pseudomonas aeruginosa, Staphylococcus aureus y Salmonella choleraesuis; que están ligadas a ciertos síntomas y enfermedades, como salmonelosis, infecciones respiratorias, intoxicaciones, diarreas o infecciones en la piel.

¿Basta con lavarlas?

Puede que la concentración de bacterias en la ropa no resulte letal para la mayoría de personas que gozan de buena salud; sin embargo, podrían acarrear complicaciones en los niños, los ancianos que permanecen mucho tiempo acostados o cualquier persona con algún tipo de alergias.

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Y aunque pensemos que lavando la ropa o las sábanas estamos solucionando el problema, la verdad es que muchas de estas bacterias y gérmenes sobreviven al ciclo de lavado e incluso al agua caliente.

Otras bacterias que pueden adherirse a los tejidos de la ropa son Enterococcus hirae, Pseudomonas aeruginosa, Staphylococcus aureus y Salmonella choleraesuis; que están ligadas a ciertos síntomas y enfermedades, como salmonelosis.

Es por ello, que la investigadora de la Universidad de Arizona, Kelly Reynolds, recomienda que, si no se cuenta con una máquina que permita secar la ropa a alta temperatura, una buena opción sería secar las prendas directamente al sol.

Tome Nota

Para que las bacterias proliferen y se desarrollen en la ropa necesitan de dos factores: humedad y oscuridad. Pero también hay otras situaciones que lo propician, entre ellos:

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• Ropa nueva.

• Secada en sombra.

• Contacto con animales

• Guardada en el clóset por mucho tiempo.

• Contacto con sudor humano.

• Exposición a lugares contaminados,

como hospitales, gimnasios, exteriores.