• Nicaragua |
  • |
  • |
  • Edición Impresa

Manuel es de Carazo, Maxuel de Masaya y Richard de Managua. En otras circunstancias probablemente entre trío dispar jamás hubiese coincidido, pero Míster Teen Model Internacional los llevó a conocerse, a descubrir las diferencias culturales de los otros, a convertirse en amigos y enfrentar sus limitaciones. Una batalla que ahora, muy cerca de la final del concurso, entre sesiones de fotos, ensayos y talleres de preparación, están a punto de ganar en su totalidad.

Manuel Cordero tiene 19 años y confiesa que siempre quiso participar en un concurso de belleza, pero que se abstenía porque creía no tener las cualidades que se requerían, además de que siempre fue “recio” y vivía con “complejos”. Maxuel Velázquez, con 20 años, le tiene pánico a las cámaras y a los medios, además de que le cuesta entrar en confianza y se escuda detrás de respuestas monosilábicas o de una sola frase. Richard López, 19 años, por su parte, relata que la opinión de los demás siempre “le importó demasiado”, y se interesaba en “agradarles, hacer las cosas bien por ellos”.

Batallas personales

Manuel, quien es estudiante de periodismo, bajó de pesó y debido a ello dice que su autoestima “subió” y su seguridad también. Se dio la oportunidad de entrar al certamen y tras el casting, en el que participaron aproximadamente cien jóvenes de todo el país, fue seleccionado. Se levanta, se prepara y se detiene frente a la cámara. Se le ve pendiente de lo que sugerirá el fotógrafo, pero no preocupado, está en cómodo y no existe ningún complejo que vaya a molestarlo.

Maxuel es un asunto que se prepara a cocción lenta. De apariencia seria y muy hermética, ahora, frente a las cámaras, se presente siempre sonriente y dispuesto a dar lo mejor de sí en las sesiones y los ensayos. Hablar o dar entrevistas es algo en lo que trabaja, ya que le gustan “las nuevas experiencias” y dar con sus “límites” y pronto será un punto fuerte en vez de una debilidad. “Quiero motivar a los demás jóvenes a que participen en esta clase de concursos”, contó.

Richard, en su batalla con la opinión pública, relata que se ha hecho a la idea de que, en el margen de que estés en un concurso de belleza o no, sin importar lo que hagas, la gente “siempre va a hablar”, “te van a criticar y a juzgar”. Así que se esfuerza en, como Manuel, ser positivo. “He cambiado”, dice, riéndose, “me considero muy amistoso y me llevo bien con todos, siempre vas a estar feliz al lado mío”. Y es una promesa que los tres, entre bromas, hacen.