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Esta tarde en el Centro Cultural Pablo Antonio Cuadra el Festival Internacional de Poesía de Granada inauguró sus Tertulias Literarias con la conferencia “Managua en la vida y obra de Rubén Darío”, del doctor Jorge Eduardo Arellano.

Salomón Alarcón dio la bienvenida a los asistentes en nombre de Francisco de Asís Fernández, presidente del FIPG, y resaltó que “el Festival, por lo intrínseco de su naturaleza y por su compromiso con la libertad de la palabra, mantiene vivo su espíritu y lealtad a la poesía, por lo que trasciende diversas formas de expresión y una de ellas es la actividad que hoy nos convoca”.

La conferencia inició con la afirmación por parte del doctor Arellano acerca de que Managua le dio todo lo que pudo darle a Rubén Darío.

Cuatro años y algunos meses vivió Darío en Managua en seis etapas y según explicó Arellano, esta ciudad fue fundamental para su vida no así para su obra.

Además, señaló que Darío en su creación recurría a la imitación. En esa línea, manifestó que en su poema Una lágrima se advierte  una imitación de  José Joaquín Palma y que en todos sus poemas y cuentos imita superando el texto en el que se inspiró. 

“El libro' es un poema de mil versos imitados de un poema que leyó en un periódico de El Salvador, en el caso de La cabeza del Rawí en su primer libro publicado en Nicaragua es una imitación sobre todo de Zorrilla”, señaló.

Managua cumplió su papel de capital en la formación de Darío. Asimiló la cultura de León con la formación de los Jesuitas, pero la Biblioteca Nacional fue su Alma Máter y la capital el lugar donde tuvo trabajo y fue delegado para misiones diplomáticas.

El presidente Zavala le dio trabajo en la Biblioteca Nacional por medio de Modesto Barrios, quien  lo estableció en Managua en 1882. Luego trabajó en la presidencia de la República.

El presidente Sacasa lo mandó a España a celebrar el cuarto centenario del descubrimiento de América.  

En 1903 fue nombrado cónsul de Nicaragua en París, luego fue nombrado delegado para resolver un conflicto con Honduras, hizo un buen papel y recibió buen dinero, con el que se fue a vacacionar y financió Cantos de vida y esperanza.

En la velada tuvo gran protagonismo la declamación de un fragmento significativo de El libro por parte de Juan Bautista Díaz./Jorge Ortega

También fue a la Conferencia Panamericana en Brasil como secretario de la delegación de Nicaragua.

Fue ministro plenipotenciario en Madrid y Darío ayudó a Zelaya en la capital española y le redactó unos libros contra EU.

Madriz lo nombra delegado de Nicaragua en el centenario de la independencia de México pero no puede cumplir porque cayó Madriz.

“El libro” es producto de su primera etapa managüense, en Chile aprendió a ganarse la vida como periodista de primera.

Regresó para ser embajador en España lo que consiguió, y para divorciarse, lo cual no alcanzó nunca.

Managua fue la ciudad que más gastó para recibir a Darío y en homenaje a él se usaron los primeros rótulos luminosos.

Declamaciones

En la velada tuvo gran protagonismo la declamación de un fragmento significativo de El libro por parte de Juan Bautista Díaz, quien le imprimió sentimiento a cada verso.

Asimismo, fue magistral la declamación de “La cabeza del Rawí”, a cargo de la joven Paola Solís.

La conferencia inició con la afirmación por parte del doctor Arellano acerca de que Managua le dio todo lo que pudo darle a Rubén Darío./Jorge Ortega

Ambas declamaciones fueron aclamadas por los asistentes.

Al finalizar la conferencia, Salomón Alarcón dijo que el Festival Internacional de poesía de Granada está más vivo que nunca y que el 8, 9 y 10 de marzo tendrán lectura virtual de poesía  y el 22 un recital solo de mujeres.