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El próximo 1 de marzo se inaugurará oficialmente el Carnaval de Río de Janeiro,  cuando el "Rey Momo" reciba las llaves de la ciudad. Sin embargo desde ahora, los motores se calientan con los "blocos", las comparsas callejeras que ponen a cantar y a bailar a todo el mundo y que son el abrebocas del carnaval.

El carnaval de Río de Janeiro, la mayor fiesta de Brasil y uno de los eventos más emblemáticos del mundo, comienza a vestirse nuevamente de música y color para recibir a los millones de espectadores que año a año se dan cita en la urbe para disfrutar de la majestuosidad que ofrece este espectáculo.

Entonces se abrirá la puerta a tres días más de diversión cuya fiesta central -la competición de las Escuelas de Samba- tendrá lugar en el icónico Sambódromo Marquês de Sapucaí, diseñado por el arquitecto brasileño Oscar Niemeyer e inaugurado en 1984.

Mientras tanto, las 14 escuelas que conforma el llamado grupo Especial trabajan a contrarreloj en sus galpones para ultimar los disfraces y los carros alegóricos que pondrán a desfilar a partir de la próxima semana durante el carnaval más famoso del mundo.

Las comparsas

A pesar de que en 2019 la ciudad redujo en un 15% el número de comparsas, serán 498 las que participarán este año en diversos barrios de la ciudad para calentar motores y animar la época del carnaval que este año se realizará entre el 1 y el 4 de marzo.

Este año, la Alcaldía espera reunir a más de siete millones de seguidores del carnaval en las calles de Río, entre los cuales se estima la visita de 1,5 millones de turistas.

El Carnaval de Río contará con una inversión de 72,4 millones de reales en la capital fluminense (cerca de 20 millones de dólares) y moverá en Brasil 6.780 millones de reales (unos 1.786,6 millones de dólares), gracias al impulso de los ingresos de las actividades turísticas, primer crecimiento financiero del sector para este período después de tres años de caídas consecutivas.

Además del Carnaval de Río son muy populares los de Salvador, Recife, Olinda, Florianópolis y Sao Paulo, cada uno con sus propias particularidades pero siempre con la samba a la batuta y exaltando la riqueza que ofrece el "país tropical".

El carnaval -caracterizado por las máscaras, los disfraces, la música, el color y los excesos- es una celebración profana que da la bienvenida a las privaciones religiosas que comienzan con el miércoles de ceniza.

En Brasil se compone de diversos elementos y se manifiesta de distintas maneras en cada una de las regiones donde es celebrado, y aunque la samba siempre está presente, no siempre es el ritmo predominante.