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En la pasarela proyectan seguridad, decisión y sobre todo orgullo. No miden 90-60-90, sin embargo son modelos que bajo los reflectores y fuera de ellos transmiten un mensaje: la belleza no tiene medida.

Tania Joya, Kenia Castillo y Gilma Calero son tres mujeres cuyas vidas son totalmente diferentes, pero sus destinos se cruzaron cuando atendieron el llamado de Blanca González, para convertirse en modelos de talla grande o plus, una iniciativa con la que esta emprendedora buscaba empoderar a las mujeres que han sido discriminadas por su peso y que han creído la teoría de que si no sos delgada ninguna ropa te queda bien.

 “Me convertí en modelo plus size hace tres años. Una hermana de Julio Guadamuz, Suhey Guadamuz, me preguntó si me gustaría modelar en una pasarela de su hermano y me dijo que la tienda Curvas Plus Size nos vestiría y acepté. Ya después, Blanca, la dueña de la tienda, me contactó para una sesión de fotos y me quedé trabajando con ella”, comparte Joya

Por su parte, Castillo dice que la oportunidad le llegó a través de su hermana, porque “un amigo de ella le dijo que necesitaban modelos plus, entonces ella le habló de mí y me dijo que fuera a la tienda que andaba en busca de modelos y que me animara. Gracias a ella estoy aquí, por animarme a participar como modelo”.

En cambio, otra modelo plus es quien miró fotos de Calero en Facebook y la invitó a participar.

“Para mí fue un sueño, porque yo escribía a esa tienda donde modelaría para ofrecerme como modelo”, relató.

En lencería

Gilma Calero, una modelo talla plus. Jorge Ortega/ENDEl modelaje para estas tres chicas era un mundo totalmente desconocido y, por ende, tomar la decisión no fue cosa fácil, sin embargo aseguran que ha sido tan buena la experiencia sobre las pasarelas que una de ellas recientemente modeló lencería talla plus en una sesión fotográfica.

ania Joya señala que lo primero que pensó cuando le propusieron modelar fue: "Voy a probar, nada pierdo", y así se aventuró y le gustó la proyección en la pasarela.

“Realmente nunca me hubiese imaginado que habría una oportunidad para modelar para nosotras, de tallas Plus. Cuando llegó el momento yo dije: Bueno, me voy a animar. Al principio tenía un poco de pena, pero ya con el tiempo me he vuelto más segura de mí misma y tengo mi autoestima alta”, refiere, por su parte, Castillo.

En cambio, Calero apunta que fueron dos cosas las que pensó: “Primeramente, la reacción de los demás al vernos rompiendo estereotipos y, lo segundo, cómo iba a verme en escena.  La reacción de la gente fue mejor de lo que esperaba, es bonito ver cómo cada día la humanidad va aceptando más a las gorditas, el primer desfile en el que modelé estuvo llenísimo, porque era algo nuevo en pasarelas y llamaba la atención”.

Impacto

Tania Joya, la que lleva más tiempo modelando, asegura que una de las mejores experiencias de esta aventura en las pasarelas es el hecho de que muchas mujeres se identifican con ella y le empiezan a enviar solicitudes al Facebook para pedirle consejos de cómo vestirse y de cómo subir su autoestima.

Tania Joya es muy segura de sí misma. Jorge Ortega/END“Trabajar con Curvas Plus Size me cambió por completo. Ahora tengo actitud positiva, soy una mujer segura, trato de proyectar buena autoestima. No me siento una figura pública, a pesar de que tengo mi segmento ‘La belleza no tiene talla’  en un canal de televisión y hay muchas personas que me admiran y me piden fotos”, apunta Joya.

Por su parte, Kenia Castillo dice que modelar le ha “hecho sentir segura, me ha subido mi autoestima, se me ha quitado el miedo del qué dirán, realmente amo mi cuerpo, me siento bien conmigo misma y también me alegra saber que muchas personas se han animado a modelar y que nosotras hemos sido como su motivación”.

Calero afirma que proyectarse en pasarela “me ha cambiado para bien, a mis 22 años tengo  seguridad en mí misma, estoy llena de carisma y me siento feliz de poder ser una de las más jóvenes en esto, para ayudar a otras muchachas que se sienten inseguras. Me ayudó a darme cuenta que yo podía tener todo lo que quisiera y lograr lo que quisiera, hasta ha impactado en mi forma de vestir pero, sobre todo, subió mi autoestima y me ha generado amor propio, porque comprendí que todas las mujeres tenemos un cuerpo bello”.

Ingresos

Las modelos talla plus no solo aprenden a amar sus curvas y a aceptar su peso y talla, sino que también obtienen un ingreso extra por cada desfile, así que en realidad ya podemos verlo como un trabajo que se ha venido consolidando en los últimos tres años, de la mano de Blanca González, quien al expandir su tienda a Masaya y a León, también ha llevado la iniciativa del modelaje a esos departamentos.

“Replicar la experiencia es muy importante para que las personas se sientan bien consigo mismas, que amen su cuerpo, que olviden el miedo al qué dirán por ponerse alguna prenda de vestir, nosotras somos hermosas y debemos mostrar que la talla no limita tu belleza, es muy bonito ver lo que le transmitimos a las personas, seguridad, confianza y amor con nuestro cuerpo”, dijo Castillo.

“Estar en una pasarela de moda, sobretodo plus size, te ayuda a obtener publicidad gratis, te conocen por el trabajo que realizás y te abre muchas puertas en lo laboral. Soy una persona sencilla y me encanta que también otras tiendas quieran que modele para ellos, pues es una oportunidad de obtener dinero extra”, apunta Joya.

Kenia Castillo modelo talla plus que relata su vida. Jorge Ortega/ENDTania Joya es una mujer que proyecta seguridad. Sus pronunciadas caderas le confieren un toque distintivo a su silueta, es amante del beisbol y llama la atención por su ensortijado y bien cuidado cabello. Es madre de una niña y recientemente modeló lencería talla plus, por lo cual se siente orgullosa y feliz, porque tuvo el respaldo de su mamá y de su hija para hacerlo.  

Tanto Gilma Calero como Kenia Castillo rayan los 20 años. Calero es una chica extrovertida, en la pasarela juega con su hermosa cabellera negra mientras sonríe con facilidad.

Castillo es de baja estatura, cabello rubio y bajo los reflectores sus ojos verdes irradian una luz que atrapa miradas. Asegura que poco a poco ha dejado la timidez a un lado y ha aprendido a proyectarse y a posar en sesiones fotográficas tanto de ropa casual como en traje de baño. 

“En realidad, estos espacios, no solo en la pasarela sino también en los medios de comunicación tienen mucha importancia, porque ayudan a cambiar la mente de las personas que creen que ser talla plus es malo, creo que si todos los medios crearan espacios como esta entrevista habría más conocimiento y menos bullyng (acoso) a mujeres talla grande, ya qué hay jóvenes que sufren de esto. Yo fui una a la que llamaron gorda muchas veces y gracias a espacios como estos logré amarme”, concluyó Calero.

“Cuando nació la tienda pensé en ir siempre a la vanguardia en moda talla grande, pero vi la necesidad de hacer pasarelas y nos dimos cuenta de que era difícil conseguir muchachas que se animaran a ser modelo, porque no existía ese concepto en Nicaragua. Así que poco a poco hemos impulsado una campaña que ha tenido éxito y que nos ha permitido que ahora tengamos a varias muchachas que trabajan con nosotros y seguimos en busca de empoderar a más mujeres para que se sientan orgullosas de su cuerpo”, señaló Blanca González.