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Los pintores Roberto Matta, nacido en Chile el 11 de noviembre de 1911 y fallecido en 2002, y Wifredo Lam, cubano que falleció en París en 1982, a partir de la noche de este miércoles 5 de junio, dan vida a los muros del Centro de Arte de la Fundación Ortiz Gurdián/Banpro, ubicado en el edificio Málaga.

En la exposición se muestra una colección de 32 estampas de ambos referentes del arte latinoamericano. En el caso de Matta se exhiben obras pertenecientes a dos carpetas en particular: Carné Amont y Les Damnations, mientras que de Lam el público puede admirar también dos carpetas: Visibile invisibile y Le Regard Vertical.

La exposición fue inaugurada por don Ramiro Ortiz Mayorga, vicepresidente de la Fundación Ortiz Gurdián (FOG) , Juan Carlos Hernández, embajador de Cuba en Nicaragua, Juan Carlos Argüello, gerente general de Banpro Grupo Promérica; Enrique Gutiérrez,  vicegerente general de operaciones de Banpro, Juanita Bermúdez, del programa de cultura de la FOG y Tatiana Torres, directora del centro de arte FOG.

 “En nombre de Banpro  Grupo Promérica les damos la más cordial bienvenida al Centro de Arte Fundación Ortiz Gurdián/Banpro. Vamos a disfrutar de esta nueva exposición de dos grandes y reconocidos artistas latinoamericanos. En esta nuestra segunda exposición del año, se muestran 32 piezas bajo el título ‘Los grabados de Roberto Matta y Wifredo Lam’, la que podrán apreciar hasta septiembre”, señaló  Juan Carlos Argüello, gerente general de Banpro

Argüello destacó que a la fecha en el centro de arte se han realizado 13 exposiciones de artistas nacionales e internacionales, dos bienales y se han presentado 4 libros de destacados escritores. Asimismo, habló de que se impartió el primer taller de dibujo juvenil y se entregó la primera distinción de Héroe de la Sociedad Civil al arquitecto José Francisco Terán, por su contribución en diseño de grandes obras arquitectónicas de Nicaragua, como lo son el Teatro Nacional Rubén Darío y la Catedral Metropolitana de Managua.

Trascendencia

Tatiana Torres, directora del Centro de Arte en su breve intervención agradeció la presencia de los asistentes las obras en exhibición y dijo que aunque presentaban grabados en la muestra, tanto Matta como Lam destacaron en pintura y dibujo, además de que tienen en común el que vivieron en Europa y Estados Unidos, pero no se desligaron de sus raíces. Torres agradeció el esfuerzo de FOG y el patrocinio de Banpro para mantener espacios culturales como este, que ayudan a acercar el arte de maestros nacionales e internacionales al público.

Don Ramiro Ortiz Mayorga apuntó que “es grato presentar a dos de los más importantes artistas de todos los tiempo en América Latina, el profesor Matta y el profesor Lam, dos orígenes muy distintos, dos trascendencias y trayectorias de vida muy distintas, al final un diálogo especial y digerir un poco el París de Picasso y de todos los amigos de ese modernismo, del cubismo, y todas las circunstancias en la creatividad artística contemporánea”.

También señaló que “es un orgullo poder compartir, es decir, en Nicaragua nunca se ha presentado una colección de la calidad de estos artistas para que esté a disposición de todo el público nicaragüense. Es para mi familia  un gran orgullo tener la satisfacción de compartir con ustedes, amigos y hermanos, esta maravillosa exposición que las muchachas, incluyendo la Juanita (Bermúdez), han hecho el esfuerzo de condensar y los invito que vengan a ver toda la profundidad de lo que es la obra ”.

Asimismo, don Ramiro Ortiz considera que toda la condensación de la creatividad de estos artistas es muy básica para el desarrollo posterior “del arte visual latinoamericano y mundial, es decir, que encontramos su influencia en el arte contemporáneo de primera de países asiáticos, de Estados Unidos, de América Latina e influye hasta en el desarrollo del arte de los países africanos. Son dos de los mejores diez artistas que han existido en todas las épocas en América Latina.

Juan Carlos Hernández, embajador de Cuba en Nicaragua, agradeció que se exhiba la obra del cubano Wifredo Lam y lo reconoció como un defensor del cubanismo, pues a pesar de haber vivido en el extranjero siempre tuvo la mirada en la vegetación cubana, en la caña de azúcar y todo lo que identificara a su pueblo.

En la exposición se muestra una colección de 32 estampas de ambos referentes del arte latinoamericano Orlando Valenzuela/END

Las obras   

Un punto en común que tiene ambos artistas es que en sus grabados, aunque son reconocidos como grandes pintores, toman como base la literatura para confeccionar los grabados que  marcan una relación armónica entre las letras y las formas, puesto que ambos ilustraron poemas de sus amigo, así como obras cumbres de las letras, como Don Quijote, en el caso de Matta.

En la exposición se aprecia la colección Le Damnations, de Matta, la cual realizó para ilustrar un poemario de la escritora surrealista Joyce Mansour.  Mientras que  Wifredo Lam siempre tuvo una relación especial y de reciprocidad con los poetas y escritores de su época. Muchos encontraron en su obra la inspiración para escribir poemas o artículos. Él, a su vez, ilustró los escritos de ellos con sus dibujos y grabados.

Grabadores

Aunque Matta es conocido principalmente por su pintura, el grabado forma buena parte de su obra. Aprende las técnicas en 1942, con el pintor y grabador Stanley William Hayter.

En general, los temas que aborda en sus grabados se corresponden con los textos que ilustran, sean versos o prosa, aunque también hay algunos de contenido político, social, histórico, filosófico y espacial.

De las técnicas del grabado, Matta trabajó fundamentalmente el aguafuerte, la aguatinta, la litografía, y en menor escala, la serigrafía. En general, sus grabados formaban parte de series, álbumes, carpetas y libros de artista.

Su primera obra gráfica, The New School (1943), fue una serie de carácter erótico compuesta por un total de diez aguafuertes y aguatintas.

Mientras que Lam es considerado el iniciador de una pintura que conjuga los símbolos africanos y caribeños con el modernismo occidental e incursionó y se desarrolló en la ilustración y el grabado en las décadas de 1940 y 1950. En los años cincuenta y paralelo a su creación pictórica, Lam realizó muchos grabados no sólo para los carteles y catálogos de sus exposiciones sino también para revistas sobre arte o cultura, carpetas individuales o colectivas y poemarios de sus amigos escritores. Sin embargo, es desde principios de la década de 1960 que se dedica especialmente a proyectos editoriales con sus amigos poetas, luego de conocer al maestro grabador e impresor milanés Giorgio Upiglio en su taller Grafica Uno en Milán. Él desarrolla técnicas de grabado para responder al gesto y la línea de Lam.

En su intensa actividad como grabador, que se extendió hasta el final de sus días, Lam participó en iniciativas colectivas junto con Roberto Matta y otros artistas visuales para la realización de diversos grabados.