•  |
  •  |
  • END

La irreverencia y la soledad marcaron la vida y obra de Raúl Orozco. Hombre de lucha, de posiciones radicales y de fuertes convicciones. Quienes le conocieron lo describen como un poeta genial, irónico, solitario y hasta huraño con todo aquello fuera de su mundo. Únicamente relajado entre poetas amigos con quienes compartía pensamiento, razón y faenas.

Orozco fue un personaje polémico. Sus últimos 15 años de vida vistió de negro sin nunca revelar las razones, “El cuervo” le decían en confianza. Una de sus últimas luchas fue contra la empresa distribuidora de energía eléctrica, Unión Fenosa, por cobros que consideraba injustos. Decidió romper relaciones con la compañía y vivir a la luz de las velas hasta que ésta dejara el país. La muerte lo alcanzó sin que ello ocurriera.

En el pasado Orozco también fue parte de batallas pro justicia social. Integró el movimiento cultural “Gradas” junto a otros poetas revolucionarios –entre ellos la hoy primera dama Rosario Murillo- quien en los años setenta se tomaban los atrios de las iglesias y las esquinas de los barrios para protestar contra Somoza.

De su trayectoria se le reconoce como uno de los periodistas culturales más destacados de los años 70 y 80. Fue fundador de la Unión de Periodistas de Nicaragua, UPN y director de varios programas radiales.

Fue miembro del grupo fundador del Teatro Talía y como amante empedernido del tango, también figuró entre los fundadores de la Sociedad Gardeliana de Nicaragua.

Solitario

Según el también poeta y periodista Erick Aguirre, Orozco solía huir de la fama. “No le gustaba participar en concursos, aunque sus obras seguramente hubieran sido merecedoras de reconocimiento, pues fueron hechas con mucho rigor y calidad”, afirma. “Fue el menos reconocido pese a ser tan bueno” resiente Evelyn Martínez, quien además de prima de Orozco fue su compañera de lucha en el ejercicio artístico.

Antes de ser abatido por el cáncer que lo llevó a la muerte trabajaron en proyectos teatrales. Martínez además revela que el poeta estaba afinando detalles para la publicación de su obra en idioma inglés.

Martínez describe a Orozco como un hombre “con gran conocimiento sobre la cultura, era un crítico cultural de primera, fue maestro de español de secundaria. Un hombre muy culto”.

Refiere que Orozco estudió Licenciatura en Literatura en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, dominaba el idioma alemán y pese a que impulsó su trabajo en Costa Rica, Rusia y Suecia nunca quiso dejar Nicaragua.

Aguirre lo cataloga como “uno de los poetas de Nicaragua con mayor calidad en su trabajo, uno de los que con más rigurosidad ha trabajado el verso”.

“Abordó temas diversos y trabajó con formas diversas. Le gustaba mucho jugar con la sintaxis al estilo de los grandes poetas del Siglo de Oro Español como Francisco de Quevedo y Luis de Góngora; pero con un estilo moderno”, manifiesta Aguirre, señalando además que la poesía de Orozco está marcada por la protesta e ironía contra el poder, por el amor, el arte y la muerte.

Para el Centro Nicaragüense de Escritores, la pérdida de Orozco “nos deja una enorme tristeza a las personas y colegas escritores que le conocimos y compartimos en vida con él. Por su valioso aporte a las letras nacionales, nuestra Asociación le otorgó, en el 2008, un merecido homenaje en el Día Nacional del Escritor Nicaragüense”.

Su obra

La trayectoria de Raúl Orozco, nacido en Managua el 4 de agosto de 1946, no registra decenas de publicaciones, no obstante las cinco que llevó al papel son calificadas como de gran calidad y le hacen merecedor de respeto en los círculos literarios.

Su primera publicación fue “Pequeño Tiempo” (1973) seguida de “Suprimo mi silencio” (1974) ambas editadas en Costa Rica donde Orozco residió durante un tiempo. Luego vinieron “Torrente de acero” (1991), “Asociación para delinquir y otros delitos” (1997) y “Música de la música” que constituye su último trabajo literario publicado en 2005.

El adiós

El funeral del poeta Raúl Orozco será hoy a las 10 de la mañana saliendo de la funeraria Don Bosco hacia el Cementerio Central. A las 9 de la mañana se celebrará una misa en el mismo local.