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II Parte

Dr. Javier Martínez Dearreaza
Neurólogo–Psiquiatra

Adela, joven viuda de 35 años, tiene muchas ideas de persecución. Durante años ha oído voces que la insultaban y se mostraban suspicaces respecto a su castidad. Mencionaban muchos hombres que conocía y le decían que iban a desnudarla y a violarla. Las voces eran muy distintas y, en su opinión, debían estar conducidas hasta su casa por un telescopio o una máquina.

Sus pensamientos estaban dictados, se sentía obligada a tenerlos y oía que se repetían después de que ella los pensaba. También presentaba alucinaciones visuales (figuras negras y la apariencia alterada de la gente), pero eran mucho menos frecuentes. Tenía sensaciones extrañas en el cuerpo, “le hacían algo”. En particular, en “sus partes”, la gente le enviaba dolor a la espalda, le tiraban agua fría en el corazón, le apretaban el cuello, le lastimaban la columna y la violaban.

La enfermedad se le desarrolló gradualmente. Aproximadamente un año después de la muerte de su marido, con quien tuvo dos niños, se volvió aprensiva, dormía mal, oía que alguien hablaba en su habitación por la noche y pensaba que le habían robado sus pensamientos y la estaban persiguiendo unos individuos que vivían donde ella había residido hace un tiempo.

Hacía unos cinco años había estado hospitalizada en un psiquiátrico. Pensó que allí había encontrado a sus perseguidores, notaba veneno en la comida, oía voces y sentía que alguien la influía.

Este caso presenta muchos síntomas de esquizofrenia. Los más característicos son los delirios de persecución (las voces debían estar conducidas hasta su casa por un telescopio o una máquina). También muestra alucinaciones persecutorias (ha oído voces que la insultan y se mostraban suspicaces respecto a su castidad), alucinaciones visuales (figuras negras).

Los signos y síntomas de la esquizofrenia

Se pueden resumir en tres grupos, según su naturaleza y origen: positivos, negativos y de desorganización.

El concepto de síntoma positivo hace alusión a experiencias extrañas y a la presencia de determinados fenómenos que no son normales. Entre los síntomas positivos tenemos:
Alucinaciones: la gente que padece esquizofrenia puede oír voces que le hablan o que hablan de ella, casi siempre diciendo cosas negativas, críticas o incluso cosas que pueden dar miedo. A veces también pueden verse cosas que no existen en la realidad, pero lo más frecuente son las voces.

Alucinación es una experiencia que se origina en el cerebro de la persona, no en la realidad externa donde todos los demás podemos percibirla.

Estas alucinaciones no son habituales, nadie está acostumbrado a percibir voces o escuchar palabras sin que alguien real las produzca, y claro que la persona se asusta, se trastorna y muy frecuentemente esto le lleva a confundir lo que es real de lo que no lo es, las alucinaciones para el enfermo son reales, y por lo tanto lo llevan a comportarse de una manera que para los demás no es normal.

Delirios: Son ideas extrañas que no corresponden a la realidad, pero que la persona los mantiene en forma constante y los demás no los comparten. Se le puede demostrar a la persona que sus ideas no tienen nada que ver con la realidad, sin embargo ella mantiene esas ideas. Por ejemplo: creerse que es un enviado de Dios y que viene a transformar el mundo. Otro ejemplo, la persona nos dice que la persiguen agentes del gobierno porque ella guarda un secreto de Estado.

Tanto las ideas delirantes como las alucinaciones son reales para la persona enferma de esquizofrenia, pero no para los demás, que con frecuencia no comprenden por qué la persona actúa como lo hace.

Distorsión de la percepción de la realidad: A la gente con esquizofrenia le cuesta trabajo entender las cosas de todos los días, sonidos, olores, paisajes, sabores y sensaciones en general, hasta las cosas propias, los objetos que hemos visto siempre, pueden asustarle. Se pueden volver hipersensibles a las luces, colores, sonidos y otras cosas.

Su pensamiento también está alterado y se manifiesta en la manera de hablar de la persona que está trastornada, incoherente, confusa, porque además se pierden los límites entre la persona y lo que le rodea.

El concepto de síntomas negativos hace referencia a carencias y déficit, e indican que la persona ha dejado de poner en práctica conductas normales.

Falta de motivación o energía: la falta de entusiasmo que afecta frecuentemente a las personas que padecen esquizofrenia las limita para iniciar proyectos o terminar lo que empiezan, y porque tienen una falta de interés por casi todo lo que les rodea.

Emociones aplanadas o apagadas: La esquizofrenia dificulta sentir emociones y también expresar las que se llegan a sentir, la persona se vuelve apática.

Falta de interés o placer por las cosas: Pierde el interés por las cosas que antes le gustaban, como por ejemplo, ir al cine, salir de paseo con los amigos, ir de compras.

Lenguaje escaso y pobre o sin sentido: En general otro síntoma de la esquizofrenia es que la persona afectada habla poco y en ocasiones prácticamente no habla nada, a menos que se les pregunte algo.

Los síntomas de desorganización son también el resultado de graves alteraciones del lenguaje, de las emociones y de la conducta. Esto incluye:
Pensamiento confuso y lenguaje incoherente: La manera de hablar de un esquizofrénico es incoherente, frecuentemente habla de cosas que no tienen que ver con la realidad, tal como la entendemos los demás, así que su comunicación con los demás se vuelve muy difícil. Puede ser muy complicado para ellos mantener una conversación, planear cosas o resolver problemas.

Conducta emocional inadecuada: La persona que padece esquizofrenia tiende a ser una persona retraída, se aleja de sus familiares y amigos. También son personas a las cuales casi nada les interesa y se desmotivan de tal manera que les llega a parecer que no vale la pena esforzarse por nada.

Comportamientos extraños: La forma como se visten, la apariencia en su rostro y ciertos ademanes llaman frecuentemente la atención de las personas, que inmediatamente perciben el comportamiento como raro.

La importancia del tratamiento

Toda persona que presente alguno, fíjese bien, digo alguno de los síntomas antes descritos, debe ser llevada con urgencia donde el psiquiatra, ninguna otra especialidad está capacitada para ayudar a un paciente con un cuadro de psicosis, son enfermedades muy graves y requieren un tratamiento muy especializado.

La esquizofrenia es una enfermedad para la que todavía no se conoce una cura efectiva, pero actualmente se puede controlar. La persona con un tratamiento adecuado puede llevar una vida prácticamente normal, pero es importante entender que el tratamiento es para toda la vida.

Hay diferentes medicamentos para el tratamiento de la esquizofrenia, y es el psiquiatra el que debe elegir, de acuerdo con el diagnóstico y las características individuales de la enfermedad, el tipo de medicamento, la dosis y la forma de tomar el seleccionado. El medicamento que sirve a una persona con esquizofrenia, puede no ser adecuado para otra, no hay casos iguales.

El tratamiento es de vital importancia, pues ayuda a reducir los síntomas, evitar las recaídas y disminuye el riesgo de suicidio y el estrés, además de la carga para la familia.


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Dr. Javier Martínez Dearreaza.

Universitá degli Studi di Pavia-Italia.

Clínica San Francisco.

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