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BBC Mundo
Niños y adultos fanáticos de los célebres magos de Hogwarts disfrutaron ayer el estreno de “Harry Potter y el misterio del príncipe”, una nueva película sobre pociones, juegos de Quidditch y oscuras fuerzas del mal que no decepciona y abona el terreno para una grande finale de la saga.

Lord Voldemort regresa y espíritus malignos merodean tras las rejas del colegio encantado, al tiempo que las hormonas se disparan en los personajes, que hace rato son adolescentes, dice el periodista de la BBC Tim Masters.

El profesor de pócimas Horace Slughorn (interpretado por Jim Broadbent), esforzándose por extraer de su memoria datos clave para la batalla contra el mal, dice en determinado momento que encuentra cosas “ciertamente oscuras”.

Es una película muy asustadora, llena de sorpresas. Los efectos sonoros son muy buenos, con una música brillante que cambia todo el tiempo. Los efectos especiales son excelentes. No incluyó algunas partes del libro, pero añadió otras escenas. Es probablemente la mejor película de Harry Potter. Tiene de todo... pero tal vez tiene demasiados besos.

Y es que éste parece ser el tono de una entrega de Harry Potter más madura, con menos días de sol y partidos sobre escobas.

Aunque en el Reino Unido algún crítico señaló que repite la misma fórmula, reconoció que -al mejor estilo alquimista- el resultado es “oro puro”.

El diario Daily Mail resaltó la “intensidad profunda” y los “anhelos románticos” que subyacen en la trama y casi imponen el deseo de que la última película salga pronto.

La lucha entre el bien y el mal queda equilibrada por el hecho de que “los personajes están luchando con sus respectivos asuntos del corazón”, opinó entretanto el Daily Express. Algunos adultos ajenos a la historia se pueden sentir defraudados por la falta de acción, en una película en que prima el diálogo.

Hasta el Vaticano -que en el pasado criticó la visión pobre del cristianismo que trasmite la saga- bendijo la película con palabras elogiosas.

Más humana, no menos épica

Más allá de una apertura magistral con un ataque fantasmagórico contra el Puente del Milenio de Londres, son las relaciones humanas lo que interesan a Yates.

Esto se puede ver desde la primera aparición de Potter, en un café de la estación de trenes Surbiton, donde sin demasiado esfuerzo capta la atención de una camarera. “Harry, debes afeitarte, amigo”, le dice Dumbledore, como para que no perdamos de vista que Harry ya es casi un adulto.

En “El misterio del príncipe”, el rubio Tom Felton logra algo más que sonreír con displicencia en su papel de Draco Malfoy, Alan Rickman se luce como Snape, e incluso Rupert Grint logra desprenderse un tanto de su caricaturesco alter ego cuando su personaje, Ron Weasley, es besado.

Según Masters, es casi inevitable que se sienta que la sexta película, como el sexto libro, está preparando el terreno para la entrega final.

La cinta amasó sólo en Estados Unidos unos 20 millones de dólares en la medianoche del martes, cuando la cinta sobre el niño mago se estrenó en gran parte del mundo, informó Variety.