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La bomba lacrimógena lanzada por la Guardia Nacional marcó una estela roja en el aire, sobre aquel cielo aún límpido del trágico 23 de julio de 1959, día de la masacre estudiantil en la ciudad de León, misma que será recordada mañana en el Centro Nicaragüense de Escritores (CNE).

En esta actividad acompañará la cantautora Norma Helena Gadea, posterior a una mesa redonda en la que participarán Sergio Ramírez, Vilma Núñez, Luis Felipe Pérez y Joaquín Solís Piura; cuatro testigos de los asesinatos cometidos por el Mayor Anastasio J. Ortiz, quien dio la orden de disparar, autorizada a su vez por el dictador Anastasio Somoza Debayle.

En la ejecución murieron los estudiantes José Rubí, Erick Ramírez, Mauricio Martínez y Sergio Saldaña, dos de ellos compañeros de aula del escritor Sergio Ramírez, quien relata, en el prólogo de la obra reunida del poeta Fernando Gordillo, que hubo también “más de sesenta heridos”.

Gordillo (1941-1967) estuvo presente en la manifestación acaecida en julio y ésta sería una forma simbólica de duelo por la reciente masacre en El Chaparral, donde se rumoraba la caída de Carlos Fonseca Amador. “Recuerdo que León quedó sumida en una especie de estado de sitio”, comenta Luis Rocha, presidente del CNE, y quien estará a cargo de las palabras inaugurales del evento.

Aún provocan escalofríos ciertos poemas contundentes de Gordillo y que sirven como crónicas. En un poema relata “la bala que atravesó” a Mauricio Martínez, “la hemorragia incontenible” por la nariz de Erick Ramírez. ¿Por qué murieron ELLOS esa tarde?, pregunta este poeta humanista, rasgo descrito por el filósofo Alejandro Serrano Caldera.

ELLOS, en mayúscula, se refiere a los que ya partieron y dieron su vida por la libertad de este país, porque “creemos absolutamente necesaria la lucha del pueblo por su superación”, escribió el autor del epigrama combativo “El precio de una patria”, en una antieditorial publicada en la revista Ventana, fundada junto a Sergio Ramírez en 1961, la que más tarde se convertiría en el Frente Ventana, la célula intelectual del FSLN.

Según Ramírez, Gordillo fue un “intelectual orgánico de la revolución”. Efectivamente, un hombre de gran inspiración para la gente y para aquellos que creen en la lucha por la justicia. Hoy se recuerda al poeta caminando por una calle, surrealista, envuelto en una bandera y con mirada fija hacia aquellos guardias de cascos de acero, uniformes caqui y con sus rifles Garand dispuestos a matar.

“Como sonámbulo; empecé a caminar con ella (la bandera) hacia el pelotón de soldados: no sé qué causa me movería a hacerlo”, relataría más tarde el autor de “La circunstancia y la palabra”, quien también describe a Joaquín Solís Piura junto a Manolo Morales gritando en mitad de la calle: ¡Libertad! ¡Libertad! ¡Libertad!
Del poema “Andrés”, de Gordillo, quedan algunos versos para reflexionar sobre las pérdidas humanas del 23 de julio y otro verso final que inquieta aún más: “A un siglo de distancia el enemigo, es el mismo”.

Tome nota:

El evento se efectuará el 23 de julio, a las 6:00 p.m., en el Centro Nicaragüense de Escritores, ubicado en Reparto Los Robles, del Hotel Seminole 2 cuadras al sur. La entrada es libre.