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El lavado periódico y meticuloso del auto es una de las formas más eficaces para mantener el valor de reventa del auto, disfrutar el placer estético de ver su coche brillante para los más fanáticos, y además evitar los dolores de cabeza de picaduras o deterioros prematuros de las chapas.

Sin embargo, cada persona tiene una forma peculiar de cuidar su automóvil, con algunos mitos y técnicas, algunas eficaces y otras no.

Si la pintura del vehículo se encuentra en buen estado, sin rayas ni imperfecciones, el mantenimiento normal que corresponde es un lavado y lustrado periódico. No se recomienda realizar más de un pulido al año.

El lavado periódico se debe realizar con agua y shampoo para autos. Es necesario utilizar un cepillo o esponja suave que viene diseñado especialmente para este trabajo con la opción de enganchar una manguera para el flujo continuo del agua. El uso de otro tipo de elementos, como trapos o esponjas inadecuadas, podría retener la tierra y causar un efecto abrasivo sobre la pintura, rayándola.

Nunca debe lavarse el automóvil con detergentes de uso doméstico u otros tipos de solventes, ya que éstos contienen agentes químicos que deterioran prematuramente la pintura.

Una vez que el vehículo está limpio y seco, se le pueden aplicar abrillantadores y protectores. Estos deben colocarse por lo menos cuatro veces al año. Normalmente se utilizan abrillantadores para realzar el brillo y luego una capa de cera protectora para su conservación.

En aquellos casos donde se encuentren rayas profundas, existen productos pulidores (pastas de pulir) que se aplican en forma secuencial, de textura gruesa a fina, con la ayuda de máquinas. Este proceso no debe repetirse muchas veces porque va desgastando la capa superior de pintura (barniz o esmalte color). Como complemento para realizar los trabajos de pulido se debe contar con una máquina y dos tipos de disco, uno de tipo “cordero” para pulidos con granos gruesos y otro de tipo goma espuma para las aplicaciones de granos finos. Luego se deberán aplicar los abrillantadores y protectores manuales para el lustrado final.

Todos los procesos de lavado, pulido y abrillantado deben ser llevados a cabo lejos de la luz de sol debido a que se calienta la chapa acelerando el secado de los productos utilizados, el cual dificulta su eliminación y afecta el resultado final del trabajo, pudiendo dejar vetas blancas.

Antes de viajar a zonas cercanas al mar es importante preparar el vehículo con protectores y ceras para que la salinidad del aire no afecte la pintura. En caso de no poder realizarlo, a su regreso no olvide lustrar la pintura para quitarle este elemento y evitar que ocasione picaduras.

Algo que se debe tener muy en cuenta es que si el vehículo es de color oscuro es necesario tener mayores cuidados, ya que los rayones, maltratos y defectos en la pintura se hacen notar mucho más.