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Más delgada que nunca y con una sonrisa que denota el feliz momento que vive junto a Bradley Cooper, Renée Zellweger se pasea por las alfombras rojas de medio mundo con una amplia sonrisa para promocionar su última película “My one and only”. Sin embargo, esta felicidad puede que le dure pocos meses antes de volver a enfrentarse a una dura prueba, la de convertirse de nuevo en Bridget Jones.

La actriz, que ya ha protagonizado las dos entregas anteriores de este filme, está todavía más delgada que años anteriores, por tanto la ingesta de bizcochos, batidos, donas, pizzas y patatas tendrá que ser aún mayor. Ahora que había vuelto a encontrar el amor, la actriz volverá a ganar cerca de 13 kilos para dar vida a la protagonista. A eso se le suma que la idea del filme es que la protagonista, que ya ha cumplido los 40, intente por todos los medios quedarse embarazada antes de que sea tarde.

Veinte donas diarios

La dieta especial, como en años anteriores, será rica en grasas y azúcares. Para ello tendrá que consumir más de 5000 calorías diarias, más del doble de las recomendadas en una mujer, entre hamburguesas, patatas fritas, batidos, bocadillos de mantequilla de cacahuete, pasta con salsas, tartas y las 20 donas diarias de azúcar que debe ingerir.

Todo esto ha costado meses de negociaciones y un suculento cheque de millones de euros para que Renée Zellweger aceptase meterse nuevamente en la piel de Bridget Jones.

Los médicos le aconsejaban dejar el proyecto “Aunque me gusta interpretar a Bridget el peso ganado deja huella en mi salud”, contaba la ganadora de un Oscar por Cold Mountain. “Tuve un ataque de pánico con los especialistas cuando hablaban de lo malo que esto puede ser a la larga, ganar tanto peso en períodos tan cortos de tiempo”. Es más, los médicos le aconsejaban que no continuara con el proyecto. “Fue absolutamente horrible perder el peso”, añadió.


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