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“Gracias Guillermo, te agradezco eternamente”, dijo con voz entrecortada la joven cubana Glacys Moreno Rodríguez refiriéndose a la segunda novela que el periodista y escritor Guillermo Cortés Domínguez, entregara al público, recientemente titulada ‘Huérfanas de la guerra’.

La joven no extendió ese agradecimiento porque si, pues la motivó el que en esa novela fuera ella y sus padres los protagonistas de la misma, a esta dramática historia se unen la joven nicaragüense Alejandra Ehlers Sánchez, huérfana de padre con motivo de la guerra al igual que Glacys.

Ambos personajes se salieron de las páginas de la novela para que en vivo compartieran con el público presente, conocedor o no de la historia que tenían que contarnos, que con algunas herramientas del periodismo inmortalizó Cortés Domínguez.

“Huérfanas de la guerra” se encuentra entre dos ardides: uno, que se trata de una novela dentro de otra novela; dos, que los protagonistas de la novela, de acuerdo a una labor de reclutamiento de los ideólogos de la novela son incorporados a la misma como narradores”, comentó Cortés.

Igualmente mencionó que hizo sus respectivas investigaciones como periodista y que entrevistó a ambas jóvenes para reproducir sus testimonios, lo más cercano a sus realidades. “Las pláticas con ellas fueron monosilábicas, pero como leí a algunos psicólogos y psiquiatras, además de algunas tesis especializadas en el comportamiento de los niños y jóvenes con ausencia de la figura paterna, fue la clave además de la ayuda de sus familiares”, confesó el autor de dicha novela.

El descubrimiento de la historia que contara Cortés en “Huérfanas de la guerra” fue en los años 80. “Yo era corresponsal de guerra, pero nunca participé como ciudadano. Un día llegó una invitación para incorporarnos a un batallón conformado por la fuerza partidaria… hice el cambio con un periodista que no quería ir. Estuve cuatro meses como reservista en una base de apoyo a la base militar. Estando en cumplimiento de mis servicios un campesino me contó la historia, yo la escribí y 20 años después la leí y la retomé”, recordó y enseguida dijo que empezó a investigar para tener base sobre la realidad.

La historia

Una rubia frágil, atractiva y locuaz maestra cubana, llega en 1981 a enseñar a Sierrawás y El Guabo, en la profundidad de Chontales. Allí se enamora de uno de sus alumnos, un inexpresivo campesino analfabeta, excelente jinete y ordeñador. Se casan y se van a vivir bajo el inclemente sol tropical de La Habana.

Aunque transcurren siete años, su niña apenas tiene siete meses cuando el campesino regresa a Nicaragua a ver a su familia y en el camino es capturado por tropas contrarrevolucionarias que se aprestan a desarrollar la “Operación David”, donde un helicóptero del Ejército sandinista es abatido y desaparece su copiloto, dejando a su esposa embarazada de siete meses. Ya jóvenes, ambas huérfanas de padre se conocen en Managua, se marchan a La Habana e inician juntas la gran aventura de sus vidas.