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Con la presencia del homenajeado, el poeta José Cuadra Vega, en sus 95 años de vida, nuestro cantautor Luis Enrique Mejía se entregó con vivo y notable fervor a cantarles a los poetas de Nicaragua, creaciones de su misma autoría musicalizados espléndidamente por el artista.

El programa para el desarrollo de este homenaje estaba minuciosamente realizado, pero el cantautor se guió más bien por la emoción y el llamado poético de las creaciones que musicalizara para esa noche.

Escuchamos con beneplácito ‘La bala’ de Salomón de la Selva, además del epigrama de Ernesto Cardenal titulado ‘Al perderte yo a ti, tú y yo hemos perdido’. Del mismo modo la poeta salvadoreña Claribel Alegría, que aunque no asistió a pesar de la invitación, fue recordada con dos de sus poemas musicalizados por Mejía.

“Junté dos poemas de Claribel”, dijo y de inmediato clasificó el acto como un atrevimiento de su parte, “pues eso no se hace, es un sacrilegio porque vienen en dos libros distintos”, señaló. Mejía se refería a ‘Extraño huésped’ y ‘Erosión’.

José Coronel Urtecho fue otra muestra de la calidad de poesía que nuestros coterráneos saben hacer, ¡y muy bien!, pues dentro del repertorio desfiló en la pasarela lírica-poética ‘Dos canciones de amor para el otoño’.

Más poemas, más musicalizaciones

Y como hay costumbres que no se pierden, Mejía contaba una que otra anécdota de los involucrados en este homenaje, como suele hacerlo normalmente. “Conocí a Carlos Martínez Rivas”, aseguró y contó con detalles un encuentro en tierras costarricenses con dicho personaje. Entonó, al finalizar su historia, ‘El paraíso recobrado’, “con toda el alma”, subrayó emotivo el cantautor.

Mientras la velada entraba en calor y en la intimidad de la noche en la sala del Instituto Nicaragüense de Cultura Hispánica, INCH, Mejía Godoy se dio a la tarea de presentar al grupo Tierra Fértil, que le acompañaba con marimba, guitarra eléctrica y acústica, bajo, batería y violín.

Pero la función emanaba aún más entusiasmo. El espectáculo continuó con un breve poema que un familiar de los Mejía Godoy escribió. Se trata de Ernesto Mejía Sánchez y su pieza ‘Sobremesa’. “Todos los poetas sueñan con conocer París, pero los Mejía Godoy nos conformamos con Somoto”, refirió haciendo una antesala del contenido del poema, que fielmente estaba relacionado con la tierra del romance.

Muchos poemas más fueron interpretados por el cantautor, entre ellos de Rubén Darío, Joaquín Pasos, del mismísimo homenajeado por supuesto, José Cuadra Vega, así como no olvidó a Isolda Hurtado, Álvaro Urtecho, Julio Valle Castillo, Gioconda Belli y Suad Marcos: esta ultima creó una pieza denominada ‘Soy’, algo que para Mejía es muy íntimo, de modo que lo musicalizó con el sensual ritmo de bossa nova.