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El orgasmo es uno de los procesos biológicos más complicados que se conocen. Es una respuesta casi convulsionante, aliviadora de tensión, muy placentera, que constituye la cima de la satisfacción sexual.

Los comentarios de mujeres que he entrevistado lo describen así:

Rita, dice sentir chispas que le ascienden por todo su cuerpo. “Siento como si todo va a arder, y después me concentro para sentir ese estallido momentáneo que me deja suspendida en el tiempo sin aliento, intento hacer duradero el momento, algunas veces lo logro, otras no”.

Para Marta “todo empieza en lo más profundo de mí, en alguna parte en el interior, aumenta con intensidad, haciéndose en cada momento más ‘hermoso’, hasta que siento un estallido de placer”.

En cuanto a Helena, la sensación comienza como un prurito imperioso, “un placer que duele en mi vagina y clítoris, que parece insaciable, es extremadamente caliente y pierdo el control de todo; luego llega una explosión increíble de calor y alivio de la picazón, del placer doloroso”.

El orgasmo es el más importante factor de satisfacción sexual y ambos cónyuges tienden a sentirse frustrados si la mujer no lo alcanza. Para ellas, especialmente, la intimidad emocional, el cariño, la cercanía y el compartir los profundos sentimientos con el ser amado proporcionan más plenitud que los orgasmos como tales.

Tipos de orgasmos

Los primeros en hablar de orgasmos múltiples en las mujeres fueron los investigadores del equipo Kinsey y fueron duramente criticados por su “cuento fantástico”. En la actualidad se ha establecido que las mujeres son capaces de experimentar de manera natural los orgasmos múltiples. Muchas de hecho, pueden tener seis o más durante un solo período de actividad sexual.

Para Kinsey y colaboradores (1953) el 14 % de las mujeres tienen orgasmos múltiples y para Master y Johnson (1966) demostraron que, si el estímulo sexual que provocó el primer orgasmo en la mujer continúa, puede surgir un segundo, tercero y otro más. Las respuestas orgásmicas de segunda y tercera instancias pueden ser más intensas y placenteras que la primera.

Algunas mujeres experimentan el orgasmo prolongado, que es una respuesta orgásmica que se retarda y dura cuando menos veinte segundos y, quizá hasta un minuto. El mecanismo funcional implícito en ello se desconoce.

Hay mujeres que no logran alcanzar el orgasmo durante el coito, a pesar de una respuesta plena ante otras modalidades de estimulación sexual. Esto constituye una queja muy frecuente en quienes buscan ayuda profesional.

La cualidad de un orgasmo, es decir, la intensidad, duración y placer total varía de un coito a otro. La originalidad y frecuencia de la experiencia orgásmica pueden influir sobre la siguiente actividad sexual, también factores como ansiedad, culpa, depresión, ira, resentimiento, peleas recientes, entre otros. Estos factores no sólo pueden afectar la calidad del orgasmo, sino también pueden, si son lo suficiente intensos, bloquear la respuesta de todo lo demás.

Algunas mujeres pierden el conocimiento durante el orgasmo por algunos segundos y hasta minutos, evento que se denomina petit mort (pequeña muerte) o la mort douce (muerte dulce), en raras ocasiones lo mismo acontece a los hombres. La experiencia no es desagradable para quien la experimenta, pero puede resultar aterradora para el compañero que no está acostumbrado al fenómeno.

Lo anterior es debido a cambios cardiorrespiratorios violentos como constricción de la aorta, hiperventilación (exceso de oxígeno en la sangre), o isquemia (falta de riego cerebral).

Fases de respuesta sexual de la mujer

En la mujer se describen cuatro fases de respuesta sexual, las cuales se muestran cuando se excita durante cualquier acto sexual, ya sea durante la masturbación o el coito. Estas fases han sido denominadas como excitación, meseta, orgasmo y resolución. Es importante mencionar que estos procesos no tienen un marcado inicio o final, sino más bien ocurren como un hecho continuo durante la respuesta sexual. En la mujer todas las fases duran aproximadamente unos quince minutos.

Fase de excitación

En general, esta fase se inicia de 10 a 30 segundos después de haber iniciado la estimulación. En la medida que la tensión sexual aumenta los pezones de la mujer se erectan. La sangre venosa se retiene en las glándulas mamarias, lo que provoca un aumento del 25 % del busto al final de la fase.

La tensión de los músculos voluntarios (y algunas veces los involuntarios) empiezan a crecer durante esta fase, y proporciona una clara evidencia de que la respuesta sexual de la mujer no está limitada a la región pélvica, sino que responde con todo el cuerpo. Mientras aumenta la tensión, los movimientos se vuelven más inquietos, potentes y rápidos.

Cuando la tensión sexual aumenta, la arterial también, y se incrementa también la frecuencia cardiaca.

El clítoris crece, aunque no se descubra a simple vista continúa el aumento durante toda la estimulación sexual.

La primera respuesta anatómica de la mujer durante la estimulación sexual es la lubricación del conducto vaginal, empieza 10 segundos después de la estimulación funcional o mental.

En el útero empiezan unas contracciones rápidas e irregulares, llamadas fibrilaciones. Los labios mayores y menores tienden a hincharse, pueden llegar a alcanzar un espesor del doble o el triple de su tamaño normal.

Fase de meseta

Los cambios experimentados en la primera fase se acentúan. Los labios vaginales se engrosan y cambian levemente de color, además, las paredes vaginales se llenan de sangre y el orificio vaginal crece. El clítoris se retrae de su posición colgante en la zona pudenda y se esconde en lo profundo del capuchón.

El útero se eleva a su máximo potencial, aumenta la cúpula vaginal y se intensifica la fibrilación uterina.

Fase orgásmica

La mujer queda atrapada en su respuesta orgásmica y pierde el control volitivo de los músculos. Ella no está consciente de sus movimientos físicos, que en ocasiones son tan violentos que provocan dolor y fatiga al día siguiente. Mientras más fuerte es el orgasmo, más se ve involucrado el cuerpo de la mujer.

Hay contracciones involuntarias en la zona perineal, en el recto y la parte baja del abdomen. La frecuencia cardiaca y la presión arterial se elevan aún más.

La vagina presenta una respuesta única. La plataforma orgásmica se contrae con gran intensidad a intervalos aproximados de 0.8 segundos. Hay por lo menos tres o cuatro de esas contracciones y puede haber hasta quince. Los intervalos se alargan después de las primeras contracciones y la intensidad también disminuye.

Fase de resolución

Se caracteriza por el retorno a un estado de reposo. Esta puede durar de cinco hasta 60 minutos. En esta fase el útero y el clítoris regresan a sus posiciones normales, ocurre un relajamiento de los músculos, el enrojecimiento de la piel y la hinchazón de ciertas partes desaparecen. Durante esta fase, algunas mujeres pueden responder a estimulación adicional luego del orgasmo, a diferencia del hombre.

El secreto para obtener el mayor placer en una relación sexual es conocer lo que ocurre en nuestro cuerpo y el de nuestra pareja, también que haya una excelente comunicación.

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Dr. Javier Martínez Dearreaza.
Neurólogo-Psiquiatra.
Universitá degli Studi di Pavia-Italia.
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