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En unas tres semanas podría revelarse si es realmente el poeta español Federico García Lorca quien está enterrado en una fosa común junto a los restos del maestro de escuela Dióscoro Galindo y los toreros anarquistas Francisco Galadí y Joaquín Arcollas.

Las pretensiones de exhumación fueron dadas a conocer por el gobierno de la región de Andalucía, algo que generó inmediatamente la oposición de la familia de García Lorca.

Los familiares solicitaron ayer al gobierno de la región de Andalucía que no abra la tumba que supuestamente contiene el cuerpo del poeta español, para lo cual se iniciaron exploraciones a finales de septiembre.

“Como sucesores y parientes más directos de Federico García Lorca, hemos de manifestar, una vez más, que no deseamos que sus restos sean removidos de donde supuestamente, yacen desde hace más de 70 años”, solicitaron en un escrito enviado a la consejería de Justicia del gobierno andaluz.

La familia de Lorca siempre se ha negado a que se exhumen los restos del poeta, que fue fusilado en agosto de 1936, un mes después del inicio de la Guerra Civil española (1936-1939), por miembros del bando nacionalista que se sublevó contra el gobierno democrático republicano.

Los familiares alegan que “tan sólo los descendientes de una” de las cuatro personas supuestamente enterradas en la fosa que se cree en las inmediaciones de Alfacar, cerca de la ciudad de Granada, han solicitado la apertura de la tumba para recuperar el cadáver.

“Nuestra opinión es igual de legítima que cualquiera otra”, recuerdan sus sobrinos, que piden al gobierno regional andaluz que “evite adoptar una decisión individualizada”.

Por eso le piden que “procure dar satisfacción a la totalidad de las víctimas” enterradas en ese paraje, donde supuestamente hay varias fosas, para lo que proponen que la zona sea declarada “como lugar apto para el enterramiento, para así proteger a todas las víctimas de la represión”. La familia estima que Lorca (1898-1936) “ha llegado a ser emblema de todas las víctimas justamente por haber corrido una suerte común”, por lo que quieren “no singularizarlo ni apartarlo de las otras víctimas de la represión en Granada”.

Pero piden que si se efectúa la apertura de la tumba, puedan “solicitar la identificación de los restos” y “disponer de los mismos”.