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La poesía podría dar la sorpresa en Estocolmo y llevarse un Nobel de Literatura que espera desde 1996, aunque bien podría recaer en el peruano Mario Vargas Llosa para premiar el español, sediento de recompensa desde 1990, según vaticinan los círculos literarios suecos en vísperas del anuncio.

“Se oye mucho decir que ya va siendo hora de recompensar a un poeta, entonces quizá este año sea un poeta”, declaró Stefan Eklund, responsable de las páginas culturales del diario Svenska Dagbladet.

La poesía se alzó con el Nobel por última vez hace 13 años, cuando fue para la polaca Wislawa Szymborska. Por tanto, “ha llegado la hora de la poesía”, estima Hakan Bravinger, un responsable de la editorial Norstedt.

“Quizá se lo den por fin al sueco Tomas Tranströmer”, aventura el jefe de la librería Hedengrens de Estocolmo, Nicklas Björkholm. Stefan Eklund también cita a este poeta sueco y añade el nombre del sirio Adonis.

Björkholm cree tener clara una cosa: “Será sin lugar a dudas para un no europeo”, lo que, en su opinión, descarta a Tranströmer.

Este año los pronósticos son más complicados de lo que acostumbran. Todo se debe a que la Academia Sueca tiene un nuevo secretario permanente, Peter Englund, cuya influencia es un misterio. Si a eso añadimos que no se publica la lista de los candidatos y que las deliberaciones son secretas, las quinielas no son más que quinielas.

“Nunca se sabe, ahí está el encanto. Una vez al año, podemos conversar de literatura mundial, hablar de autores coreanos... Es fantástico, tendría que durar todo el año”, dice entusiasmado Bravinger. Hablando de Corea, Ko Un, un poeta surcoreano, figura este año entre los “nobelables”, como en ediciones anteriores.

El español podría ser recompensado

Pese a que la nacionalidad no es determinante, “la lengua jugará un papel”, afirma Björkholm, quien recuerda que “hace tiempo que una obra en español no ha sido recompensada”.

“Siempre tengo una esperanza para Vargas Llosa”, que sucedería al mexicano Octavio Paz, afirma el librero sueco. A ver si este año se cumple su premonición como en 2008, cuando recayó en el francés Jean-Marie Gustave Le Clézio.

Björkholm tampoco le importaría que fuera para la novelista canadiense Alice Munro, aunque hasta ahora el Nobel de Literatura nunca ha sido para un autor de novelas. En 2009, Munro ya recibió el Man Booker International Prize por el conjunto de su obra.

A Bravinger también le gustaría que el premio recompensara a “alguien que trabaja de forma diferente”, como hizo el difunto periodista polaco Ryszard Kapuscinski. Él no puede recibirlo por haber fallecido pero “alguien de este estilo sería interesante”.

Y tras ellos, los sospechosos habituales: el israelí Amos Oz, los estadounidenses Philip Roth, Cormac McCarthy, Joyce Carol Oates, o la canadiense Margaret Atwood, sin olvidar a la argelina Assia Djebar.

Para hacerse una idea, a menudo errónea, siempre se puede consultar la lista de la página web de apuestas Ladbrokers: el lunes Oz era el favorito, Adonis lideraba a los poetas y el español Luis Goytisolo los de habla hispana. En todo caso apenas 24 horas nos separan del anuncio oficial.