•   BERLIN  |
  •  |
  •  |
  • AFP

Destruido por los bombardeos aliados en la Segunda Guerra Mundial, el Neues Museum de Berlín vuelve a abrir sus puertas 70 años después, totalmente renovado y teniendo como estrella su obra maestra, el célebre busto de la reina egipcia Nefertiti.

Situado en el este de Berlín, en la "isla de los museos", declarada patrimonio de la humanidad, el Neues Museum expone cerca de 9.000 piezas procedentes en su mayoría de la prehistoria y de las civilizaciones antiguas. Inaugurado en 1859, bombardeado en la guerra y luego dejado en ruinas en los tiempos de la RDA, el museo fue renovado por el arquitecto británico David Chipperfield.

Tras seis años de obras y un presupuesto de 212 millones de euros, el edificio neoclásico de interior depurado y luminoso, hace coexistir las formas modernas con los vestigios históricos. Los berlineses podrán visitarlo gratuitamente el fin de semana y admirar el busto de Nefertiti, su obra maestra.

Una sala entera está dedicada a esa joya del arte de 34 siglos de antigüedad, descubierta por el arqueólogo Ludwig Borchardt a orillas del Nilo en 1912. De belleza legendaria, el busto representa a la esposa del faraón Akhenatón tocada con una tiara. La importante colección egipcia ocupa buena parte de los 8.000 metros cuadrados de exposición.

El busto de Nefertiti es objeto de una demanda de Egipto, que reclama su devolución, considerando que la estatua fue sacada ilegalmente del país. La célebre estatua es objeto asimismo de una polémica sobre su autenticidad, dado que el historiador de arte Henri Stierlin afirma que es una falsificación fabricada en 1912 con el objetivo de hacer ensayos de policromía. Las autoridades alemanes desestimaron esa hipótesis, ignorando la polémica.

Pero este "museo no es sólo una casa para Nefertiti, es también un palacio para la arqueología", recalca el director de colecciones prehistóricas, Andreas Wemhoff. En efecto, el museo posee muchas otras piezas de gran valor, la más antigua de las cuales, un objeto de sílex, tiene 700.000 años de antigüedad. Entre sus tesoros figura asimismo gran parte de la colección de Heinrich Schliemann, arqueólogo del siglo XIX que consagró su vida a la búsqueda de los sitios de la Ilíada de Homero.