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Ayer viajaron a Guatemala, Carlos Mejía Godoy y los de Palacagüina, con el propósito de presentar en las celebraciones de la revolución guatemalteca, la misa campesina creada en 1974.

Cuenta el cantautor sobre el trabajo de esta obra y dice: “anduve del timbo al tambo, pepenando la diáfana voz del pueblo, con una grabadora itinerante donde quedaron registradas las más auténticas expresiones del campo y la ciudad”.

Estuvo con la Pastoral del Norte, viajó a la Costa Atlántica, para entrevistarse con el sacerdote capuchino y antropólogo norteamericano el P. Gregorio Smutko. Visitó los barrios orientales de Managua, especialmente la Parroquia San Pablo Apóstol y terminó el recorrido en Solentiname.

Las palabras vivas de los campesinos y pescadores de ese lugar fueron determinantes para depositar en las estrofas de la misa campesina, toda la energía y vitalidad de los cristianos comprometidos en la lucha libertaria.

La misa campesina a lo largo de estos 35 años, se ha cantado en más de 30 países del mundo y ha sido traducida al castellano castizo, portugués, francés, inglés, sueco y noruego.

La última versión la llevó a cabo la cantautora Katia Cardenal, con la participación del Coro SKRUG, una de las agrupaciones polifónicas de mayor prestigio en Escandinavia.

Recibió premio

La misa a pesar de ser prohibida desde su nacimiento por la jerarquía católica nicaragüense, ese testimonio musical recibió el premio Bravo l980, la más alta distinción que otorga la Comisión Episcopal de la Iglesia Católica Española. Así mismo, ganó un Disco de Platino, en la versión sinfónica-pop que un grupo de artistas realizaron en el Teatro Monumental de Madrid en 1980.