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El Pequeño Libro Rojo de Mao con páginas en blanco, una foto de una asamblea popular en ruinas o un cuadro ‘arte pop’ de soldados comunistas: China expone por primera vez en el país ‘hermano’ Cuba su ‘nueva revolución’ artística.

Unas 40 obras de casi igual número de artistas se exponen hasta el 24 de enero de 2010 en el Museo Nacional de Bellas Artes, en La Habana Vieja, bajo la bandera roja de una ‘nueva revolución del arte contemporáneo chino’.

“Es la primera exposición de arte contemporáneo chino en Cuba. Tenemos vínculos económicos y políticos muy fuertes con China, pero no conocemos su arte contemporáneo. Esta exposición nos ofrece otra visión de ese país”, dijo el curador cubano de la muestra, Manuel Crespo.

A la entrada del salón un retrato al más puro estilo del ‘realismo socialista’ de Mao Zedong, el padre de la revolución china, recibe a los visitantes que se adentran en el nuevo mundo artístico chino.

Varias obras -fotos, pinturas, esculturas- hacen referencia a la historia de China, mezclando ‘arte pop’ e imágenes tradicionales de la revolución o presentando el famoso Pequeño Libro Rojo, biblia de los maoístas, abierto sobre una página de cerámica en blanco.

Una pieza ‘muy fuerte que refleja los cambios de la sociedad china’ y que logró burlar la censura china, al contrario de otras diez obras retiradas de la exposición, explicó el curador chino, Xin Dong Cheng.

Una de las obras censuradas ofrece una mirada lúdica sobre la Larga Marcha de Mao, “un tema que sigue siendo altamente sensible” en el gigante asiático, añadió Xin, de 45 años, propietario de una galería privada en Pekín y quien ya organizó exposiciones de arte contemporáneo chino en París y Moscú.

Aunque la directora del Museo de Bellas Artes, Moraima Clavijo, se dijo sorprendida por la decisión china de retirar esas obras, admite que una pieza que rompiera con la imagen tradicional de los héroes de la revolución cubana, como Fidel Castro o Ernesto ‘Che’ Guevara, ‘no se expondría en un marco oficial’. “Lo que no impediría mostrarlas en privado”, asegura.

Tres obras representan a Guevara, quien visitó China a principios de los años 60, “pero de manera muy respetuosa”, dijo Crespo.

Muchas piezas critican la nueva sociedad de consumo china, “un fenómeno de la mundialización”, subraya Crespo, pero del cual en gran parte escapa Cuba, donde el salario mensual promedio es de 20 dólares.

Si Cuba, que dependió durante tres décadas de su aliado, la ex Unión Soviética, conmemoró con austeridad este año el cincuentenario de su revolución, China celebró con grandes pompas el 60 aniversario de su República Popular. En ese contexto “es interesante ver las similitudes, las grandes diferencias y las evoluciones de los dos países”, subrayó Xin.

Mientras que el Partido Comunista de Cuba bajo el gobierno de Raúl Castro explora las reformas a emprender para sacar la economía de una grave crisis, China comunista pasó desde hace tiempo a una economía de mercado.

Y el arte chino es el reflejo de ese ‘shock’ entre la modernización –‘una mayor libertad’ que en el pasado- y el ‘sistema’, según Xin, quien viajó a la isla acompañado por unas 30 personas, incluidos ocho artistas.

Para Clavijo, ‘el choque entre tradición y modernidad’ se expresa principalmente en el arte chino mediante ‘la utilización de metáforas’ muy originales.

Es lo que hace sonreír a un intelectual cubano delante de la foto de una asamblea popular en escombros: ‘tenemos al menos una cosa en común con China: el arte de la metáfora para evadir la censura’.