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Carrie Prejean es una mujer que no tiene miedo a nada. La concursante de premios de belleza, de 22 años, se ha enfrentado al magnate Donald Trump, al colectivo gay y, más recientemente, al presentador de televisión Larry King. El pasado miércoles le insultó en su programa y estuvo a punto de marcharse de la emisión, iracunda tras una pregunta inofensiva.

La batalla de esta reina de belleza desquiciada comenzó en abril, con una pregunta en el concurso de Miss USA. Prejean aspiraba a la corona y el bloguero Pérez Hilton le pidió que opinara sobre el matrimonio homosexual. “El matrimonio debería ser entre una mujer y un hombre”, respondió. Prejean perdió frente a Miss Carolina del Norte. El colectivo homosexual le profesó su odio. Y ella dijo que había perdido la corona por vivir de acuerdo con su credo. No fue Miss USA, pero se convirtió en la reina de la belleza de los fundamentalistas cristianos.

Pronto aparecieron unas fotos suyas posando con poca ropa, en contra de los estatutos de Miss California. Donald Trump, propietario de la franquicia, la perdonó y le dejó quedarse con la corona. Al mes, en junio, se quedó sin ella. La empresa alegó “ruptura de contrato”. Ella les demandó, entre otras cosas, por discriminación religiosa. La empresa recurrió y pidió que les devolviera los 5.200 dólares que costaron sus implantes de silicona.

Inesperadamente, ya en noviembre, aceptó a un acuerdo extrajudicial. La web TMZ reveló por qué: los ejecutivos de Miss USA habían encontrado una cinta de contenido sexual con Prejean de protagonista. La modelo dijo a la cadena MSNBC que la grabó con 17 años para su novio.

El 11 de noviembre, Prejean llegó al plató de Larry King a presentar un libro. El presentador le preguntó: “¿Por qué llegaste a un acuerdo extrajudicial?”. La cuestión provocó su ira, repitió que los términos de su acuerdo eran confidenciales y llamó a King inoportuno, un adjetivo que en inglés se usa, sobre todo, en contextos de ofensa sexual. Se quitó el auricular y el micrófono e hizo el ademán de marcharse. Pero no se marchó. Ella vive de esto.