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Ayer sábado, Multicentro Las Américas tenía un brillo especial. Sus instalaciones rebozaban con la alegría, talento y entusiasmo de los niños con capacidades diferentes, provenientes de todos los rincones de nuestro país y que se dieron cita en el III Festival Nacional de Artes Especiales. Algunas personas llegaron al centro comercial a hacer sus compras y movidos por la curiosidad se desplazaron hasta la plazoleta, un lugar en el que la magia del talento de estos niños atrapaba a todos y los conducía a los umbrales de la admiración.

La tarima era la meta que los singulares artistas tenían en mente. Todos estaban ordenados esperando su turno y aplaudiendo a quienes se les habían adelantado en la gala. Trajes folclóricos de mil colores, disfraces para actuar en obras de teatro y voces angelicales inquietas por salir de aquellas dulces bocas acompañaban a los niños y jóvenes protagonistas del evento.

Asimismo, bajo un toldo que los protegía del sol, un significativo número de pinturas halaban a los visitantes y los envolvían en la belleza contenida entre el cuadrado perfecto que dibujaban sus marcos.

Mientras buscábamos una mejor ubicación para ver el espectáculo, un grupo de bailarines ejecutó una coreografía perfecta de una cumbia chichigalpina. Con atuendos coloridos cubriendo sus cuerpos electrizados por las notas musicales, conquistaron al público que de no ser por el entorno en el que actuaban, jamás hubiese advertido que poseen capacidades diferentes. Pero lo mejor estaba por llegar. Al terminar la cumbia, se despojaron de los trajes para adoptar un look moderno y moverse al ritmo del reggaeton, con el que entusiasmaron a los espectadores. Sin lugar a dudas, un derroche de talento inimaginable.

Para calmar un poco los ánimos, niñas con déficit visual se apoderaron del escenario y mientras una de ellas cantaba “El niño del Tambor”, las demás bailaban a su alrededor.

Cuatrocientos elefantes a la orilla del mar

“Margarita, está linda la mar, y el viento Ileva esencia sutil de azahar”, con esos versos inició la actuación del Centro de Cuidados Especiales Guardabarranco, originario de León. El rey que tenía los palacios de diamantes y la gentil princesita entraron en escena. La musicalidad de la métrica de Darío adornaba el ambiente y fue interrumpida por el barrito de los cuatrocientos elefantes que el monarca hizo desfilar a la orilla del mar. Verso a verso, el mejor calificativo para esta recreación sólo puede ser excelente. Ni qué decir del vestuario y de la escenografía dispuesta por los organizadores de la obra.

Pintan su mundo, que es el mismo nuestro

Quienes creen que el mundo de una persona con capacidades diferentes es disímil con el nuestro, tienen que asistir al Festival y admirar lo que impregnan los pinceles de estos niños y jóvenes que se expresan a través del cromatismo.

Es nuestra realidad circundante la misma que ellos viven y que plasman en sus lienzos, lo que claramente nos indica que somos iguales, botando por completo absurdas teorías que los enmarcan en realidades paralelas.

También perdurarán como muestra del ingenio de estos chicos, los murales de la Esso On the Run de la Rotonda Universitaria, donde 19 niños y jóvenes con deficiencias auditivas dieron vida a los dibujos diseñados por Carlos Morales, un pipito sordomudo.

Los artistas estaban bajo la supervisión del pintor Róger Pérez de la Rocha, quien se mostró sorprendido por la capacidad creadora de los nobeles.

Un espacio de expresión

El desborde de talento que hay en el Festival es la culminación de un año completo de trabajo. “El proceso inicia con festivales municipales en los que niños y jóvenes con capacidades diferentes exponen sus obras y se seleccionan las mejores. Las escogidas pasan al festival departamental y ahí se decide cuáles estarán en esta actividad nacional”, compartió don Alonso Porras, Secretario Ejecutivo de Los Pipitos.

“Todo artista quiere manifestar su talento y qué mejor lugar que un festival para retribuirles su esfuerzo y entrega al arte”, añadió.

Según datos aportados por Porras, este año participaron casi tres mil artistas con capacidades diferentes y 700 fueron seleccionados para estar en este evento nacional.

Asimismo, doña Nidia Torres, Presidenta de Los Pipitos, aseguró que es regocijante ver que el fruto del esfuerzo de los niños acapara la admiración y el respeto de las demás personas. Además, motivó a los padres con hijos con capacidades diferentes a luchar, porque las incapacidades pueden desaparecer si las enfrentan unidos. Prueba de ello es su hijo, que a pesar de sufrir parálisis cerebral, aprobó su primaria, se moviliza por sí mismo y se expresa a través de la pintura.

Además de la alegría de los artistas, el orgullo de los padres de familia presentes impregnaba un toque especial al festival, el que se realiza cada dos años, como parte del arduo trabajo que Los Pipitos desarrolla en nuestro país.

Clausura

A pesar del ajetreo de ayer, que culminó con una gala en la que Norma Helena Gadea, Carlos Mejía Godoy, Luis Pastor y varios artistas consagrados compartieron sus hermosas voces, el Festival continúa hoy.

Así que quienes aún no han tenido la oportunidad de deleitarse con la gracia y simpatía de los talentos con capacidades diferentes, pueden acudir a Multicentro Las Américas, donde al mediodía se clausurará esta actividad en la que los artistas verdaderamente dejaron el “Alma al aire”, como rezaba su lema.