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Podría condensar esta entrevista con Ely Guerra en menos renglones de lo que leerán aquí. Pero antes de permitirlo, sus fans colectarían mi cabeza.

Y no es para menos. Han pasado más de cinco años desde su último álbum de estudio, Sweet & Sour/Hot y Spicy, y una década desde su ahora considerado clásico Lotofire.

En todo este tiempo, sus seguidores –intensos como ella misma– han esperado con paciencia las 10 nuevas canciones que los conectarán nuevamente con Ely a un nivel personal por el que seguramente será el lustro venidero.

“Creo que mis fans son hombres y mujeres que han vivido situaciones fuertes. Mis fans leen mis letras. Se comunican a través de mis canciones. Soy transparente, a mí no me interesa ser famosa ni guapa ni nada de eso que ocurre en esta carrera, entonces cuando les muestro esa parte mía, hay una conexión auténtica. Creo que con mis canciones los fans se miran en un espejo y aprenden a soñar y dicen ‘quiero ir a ese lugar’ y por eso mis fans son como son”, declara Guerra, de 37 años, en entrevista con peopleenespanol.com.

Sus fans pueden estar tranquilos. “Hombre invisible”, título del nuevo material de Ely Guerra, es una extraordinaria producción de 10 temas en los que la regiomontana llega a lugares insospechados. Cuando digo insospechados, créanme. Cierto, ningún disco de Ely se parece entre sí. Cierto, en cada producción se inventa y se reinventa. Cierto, en cada álbum no deja de sorprender. Pero el concepto de Hombre invisible y la intensa labor de tres años detrás de éste es lo que hace que La Guerra logre el álbum más excitante de su carrera: inesperado, desafiante, complejo, inventivo, experimental, absolutamente etéreo: un discazo.

Para empezar, “Hombre invisible” se realizó a base de secuencias armónicas originadas en manos de músicos como Juanes, Bunbury, Gustavo Santaolalla, Meme del Real y Gil Cerezo, entre otros. Y a raíz de estas secuencias, Ely desarrolló la melodía y la lírica para cada tema.

“Este laboratorio musical no fue necesariamente una fórmula ordinaria en el que yo les dijera ‘pásame una canción’, sino un proceso creativo en el que todos participaron con una secuencia armónica que yo interpreté a mi manera, y en realidad yo soy la única dama de todos estos caballeros”, explica la hija del famoso director técnico Alberto Guerra.

De ahí surgió el título del disco, Hombre invisible. Aunque en realidad, éste tiene más lecturas.

“Soy una mujer que tiene el lado masculino fuerte, que me encanta, lo respeto y que no le tengo miedo. No me asusta mostrarlo ni ser transparente con él. Otra interpretación es que sí creo que existe una fuerza mucho más poderosa. Creo que estoy en un momento de mucha fe. Si uno no tiene fe o esperanza, o simplemente crees que estás muy chingón pues no, no es así. Y la última parte de este ‘hombre invisible’ es mi parte familiar: he tenido una ventana abierta con el papá con el que me ha tocado convivir desde niña. Mi papá es un personaje como chingón e interesante. Yo soy como el hijo varón en algunos momentos .Y todo eso se ve reflejado en el disco”.

Un disco en el que hay experimentación en cada tema: pianos, sintetizadores, guitarras eléctricas y acústicas, estructuras rítmicas que rompen esquemas, jazz, rock, toques de electrónica, secuencias en loops, tesituras de voz unas encima de otras, frases cantadas en inglés, en francés, spanglish, en fin... necesita varias escuchadas para apreciarlo por completo.

Guerrera al fin

Ely está consciente de cómo ha cambiado la industria de la música y no tiene temor de que su disco sólo se distribuya de manera digital. “Por eso mi proyecto habla de confianza, de fe, de esperanza porque eso es lo que tengo. Lo que estoy haciendo es ir de acorde a mi realidad: tengo un proyecto independiente que yo misma me produje. Y claro, me encanta la lana (dinero) y me gusta tenerla para seguir este proyecto, pero si tengo que hacer algo creativo para defenderlo y esto resulta en que mis ideas sean adelantadas… pues sí”.

Hay más que sonido en Hombre invisible. El arte del álbum, que en realidad fue lo primero que Guerra hizo y esto fue lo que dictó la música, es una colección de imágenes logradas entre el fotógrafo Ricardo Trabulsi, la dirección artística de David Franco, el interiorista Héctor Galván y las piezas de moda de Julia y Renata. En las fotos que se podrán descargar en alta resolución, Ely luce como centauro, mitad leopardo, y como varias criaturas míticas.

“Siempre estoy buscando cómo hacer cosas nuevas y si no lo hago me parece aburrido y prefiero dedicarme a otra cosa. Yo no me he querido irme de este país y no lo he hecho porque me considero que soy una mexicana que puede empezar una manera distinta de hacer las cosas, en este caso la música.

Siendo una mujer ordinaria creo que puedo generar cambios”, explica al preguntarle sino tiene miedo de estarse adelantando a su país nuevamente como sucedió hace una década con Lotofire y su disquera se quedó rascándose la cabeza al escucharlo y ver el concepto visual.


Peopleenespanol.com