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  • AFP

"Víctor Jara vive en el corazón de su pueblo", rezaban las banderas alzadas por miles de chilenos que caminaron hoy más de 4 km para acompañar el coche fúnebre gris que trasladó los restos del cantautor Víctor Jara, ejecutado en 1973 por la dictadura de Augusto Pinochet.

Entonando constantemente el grito "Compañero Víctor Jara presente, ahora y siempre, hasta conseguir verdad y justicia", los millares de chilenos (al menos 3.000 según estimaciones preliminares), acompañaron a la viuda del folclorista, la británica Joan Turner, y sus hijas Manuela y Amanda, a otorgar al músico el funeral que no tuvo en 1973 cuando fue sepultado en el casi total anonimato. "Venimos a rendirle el homenaje del pueblo. Es lo menos que se merece", comentó Manuel, uno de los miles de asistentes, durante la marcha.

El cortejo se extendió por más de cuatro horas, tras iniciarse pasadas las 10H00 locales (13H00 GMT) desde la Fundación Víctor Jara, en la céntrica Plaza Brasil de Santiago, donde sus restos fueron velados por dos días. La marcha incluyó cantos, gritos y danzas y en ella participaron miembros del Partido Comunista -en el que militaba Jara-, varios sindicatos de trabajadores, organizaciones mapuches, artistas, hinchadas de equipos de fútbol y cientos de niños que acompañaron a sus padres.

Todos quisieron rendirle un tardío tributo al folclorista, acribillado de 44 balazos días después del golpe de Estado encabezado por Pinochet el 11 de septiembre de 1973, y que fue sepultado secretamente, sólo en presencia de su viuda y otras dos personas, sin aplausos ni miles de flores como ahora.

El masivo homenaje se inició el jueves, cuando la Fundación Víctor Jara -dedicada a difundir su obra-, abrió sus puertas día y noche para que todos los que quisieran despedir al cantante lo pudieran hacer. No hubo una gran organización. Se montó un escenario, donde subieron todos quienes quisieron rendirle un homenaje al autor de canciones como "Te recuerdo Amanda", "A desalambrar" o "El Cigarrito", consideradas íconos del canto popular latinoamericano.

Ayer, asistió al velatorio la presidenta Michelle Bachelet, quien abrazó largamente a su viuda y afirmó que ahora el cantante "puede descansar en paz", al tiempo que pidió verdad y justicia para su crimen, que permanece impune.

El funeral terminaba con un acto a la entrada del Cementerio General de Santiago, donde entre otros artistas se presentaba la agrupación folclórica chilena Inti-Illimani. Al interior del panteón, sólo podía ingresar un grupo reducido de personas, porque el deseo de su familia era rendirle un último íntimo homenaje, según Gloria Konig, directora de la Fundación Víctor Jara.

El músico será finalmente enterrado en el mismo modesto nicho donde su viuda lo enterró el 18 de septiembre de 1973. El masivo funeral fue posible después de que un juez ordenó la exhumación de los restos del cantante, lo que se concretó el 4 de junio pasado. Tras una serie de nuevas pericias, se comprobó lo que siempre se supo: Víctor Jara fue brutalmente acribillado por agentes de la dictadura. El juez a cargo de las investigaciones ordenó la exhumación luego de que un ex conscripto confesara ser el autor material del crimen, aunque luego se retractó.

El ex soldado -que tenía 18 años en 1973- fue procesado, al igual que un oficial de Ejército a cargo del recinto deportivo donde Jara permaneció detenido junto a otros 5.000 prisioneros políticos.