Edith Pineda
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La falta de apoyo gubernamental que históricamente han reclamado los artistas nicaragüenses podría conocer un alto este año, al menos así lo aseguró Marcio Vargas, director de la Cinemateca Nacional, adelantando que en los próximos días el Estado hará oficial la disponibilidad de fondos del Alba Cultural. Dijo que comenzarán fomentando la producción cinematográfica, bajo la tutela del Instituto Nicaragüense de Cultura.

Según afirmó Vargas a EL NUEVO DIARIO, el principal aporte del Alba Cultural, para quienes hacen o intentan hacer cine en Nicaragua, es la posibilidad de encontrar financiamiento para poner en marcha sus proyectos.

Vargas prefirió reservarse los detalles de cuánto se invertirá en esta primera etapa, tampoco reveló cómo se administrarán los fondos. “El primer proyecto del Alba (Cultural) empieza en los próximos días, o sea, en los días próximos en los medios se tendrá toda la información”, refirió.

“No puedo aún dar los datos exactos, pero se darán por completo y aseguro que será un primer gran paso de ayuda para todos los que producen, todos los que luchan por el arte audiovisual en Nicaragua”, enfatizó.

El director de la Cinemateca Nacional prometió disponibilidad de recursos para la producción de cortos y largometrajes, así como “oportunidades para (optar a) cursos muy importantes fuera (del país). El Alba Cultural trae proyectos muy importantes y de alguna forma este es el principio de un proyecto a largo plazo para reactivar la cinematografía y apoyar a los jóvenes en este arte”, manifestó.

“Es algo que se tiene que celebrar” dijo el funcionario luego de repasar el abandono que han experimentado las artes audiovisuales en Nicaragua. “Por 16 años el cine no fue apoyado de ninguna forma… a pesar de nuestra crisis, se está invirtiendo en el cine nica, y ahora con los proyectos del Alba serán buenas oportunidades”, declaró.

Afinidad política no influirá

Al cuestionarle sobre las quejas de parte de los artistas respecto a que el apoyo cuando proviene del gobierno depende de la manifestación de afinidad política, Vargas respondió: “completamente falso, todas las inversiones o proyectos que se destinen o se harán con el cine nacional, serán abiertas para todo el mundo, sin ningún tipo de discriminación, ni asociación de afinidad política” y puso como ejemplo el proyecto del archivo fílmico que “beneficia a todo el país sin importar su credo político religioso. En la sala de la Cinemateca se le ha dado la oportunidad gratis a todos los artistas audiovisuales a presentar sus trabajos… han estrenado en nuestra sala sin ningún tipo de selección política”, argumentó.

Ahora que despuntará con los fondos del Alba Cultural “aseguro que será un proceso justo de todas las formas”. Agregó: “el fondo cultural que es destinado para cada arte, te repito que ahora empieza, no se ha hecho ningún proyecto en el pasado, y todos los que vengan serán de convocatoria pública y abierta hacia todo el mundo, pero sin duda tendrá un proceso de selección…es decir nos gustaría ayudar a todas las personas que quieran hacer cine, pero se seleccionará con justicia… será libre, pero claro dentro de una estética”, apuntó el director de la Cinemateca Nacional.

Cineastas trabajan con las uñas

Hasta hace poco la producción cinematográfica nica despertó. Un grupo de talentosos y entusiastas jóvenes - tachados incluso por algunos de ilusos y románticos- se dejaron seducir por los encantos de las artes audiovisuales y están produciendo trabajos de cierta calidad, obviamente no grabando en 35 milímetros, sino en video digital, mil veces más económico que el formato de rigor. Incluso están reivindicando este formato a veces hasta despreciado, y como muestra están interesantes trabajos como “Corre” de René Blanco, “La arrabalera”, de Heydi Salazar, “El ladroncito” de Masaya Films, “La Yuma” de Florence Jaguey, por mencionar algunos.

La mayoría tienen en común el haber sido producidos literalmente con las uñas. Dicen los productores que aquí así se trabaja, limitados de presupuesto, invirtiendo sus ahorros, apelando a su ingenio y hasta prestando dinero para poder lograr llevar el guión al video. Apoyo de gobierno o la empresa privada es muy escaso. Así que para poner en marcha los proyectos fílmicos que a veces demandan meses de trabajo, noches de desvelos y cero lucro; los productores deben apelar a los “bróderes” para contar con equipo y personal técnico, así como con actores. La apuesta es “estirar” los pocos fondos disponibles para poder lograr el objetivo. Así que todos convocados gratis, por amistad y amor al arte.

Una vez concluido el trabajo “el pago son estos pocos minutos que van a ver” dice René Blanco mientras ansioso da “play” al archivo de su cortometraje “Corre”. Su orgullo. Se emociona porque su “bebé” será sometido a juicio… el audio de su computadora portátil no logra superar el bullicio del establecimiento de comida rápida donde estamos, pero ¡no hay problema! porque René sabe de memoria cada parlamento del corto de ficción, cuenta que hizo de todo para filmar “Corre”: director, productor, guionista, chofer, apuntador, utilería ¡de todo!
Explica que al final sólo grabaron la primera parte, precisamente por falta de dinero y eso que confiesa haber invertido hasta la liquidación que recibió en uno de sus trabajos.

Respira tranquilo cuando pasados los 23 minutos que dura el corto recibe un “muy bueno” como comentario y luego se suelta a relatar que grabar la segunda parte es su meta este año, claro el tema de la falta de financiamiento le preocupa, pero igual está “decidido” señala este joven que a base de experiencia y algunos talleres, decidió incursionar en la producción de cortos.

De hecho la formación cinematográfica es otra de las debilidades que deben enfrentar quienes quieren incursionar en ese arte. Algunos tienen la suerte de ganarse una beca y estudiar formalmente, pero para el resto –que bien puede ser la mayoría- las opciones se limitan a nutrirse de las experiencias y talleres que ofrecen algunas instituciones en nuestro país. Es la realidad.

En la edición de mañana Tania Ortega y Heydi Salazar, otros dos talentos de la nueva ola del cine nica, comparten sus vivencias de lo que significa hacer cine en Nicaragua.