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Uno de los ex miembros del enigmático grupo musical Los Rockets, Emilio Ortega Ayón, murió hace dos meses en Costa Rica, país donde en los últimos dos años estuvo residiendo, según confirmó desde San Francisco, California, el ex bajista de esa agrupación, Octavio (“El Chaparro”) Borge. La noticia era desconocida para el mundo de la música nacional, pero en una comunicación que Borge sostuvo con Miguel Bolaños, de Masaya, se conoció el deceso, el que posteriormente confirmaron familiares de Ortega que residen en León.

El fundador de los Rockets, Ricardo Palma se sorprendió por la desaparición física de Emilio y recordó que éste ingresó al grupo después que Adán Torres se fue porque se casó.

Esto ocurrió antes de que Los Rockets se convirtieran en un icono de lo que fue la discoteca La Tortuga Morada, que estuvo ubicada en las inmediaciones de Cine González, de la vieja Managua.

Ricardo en declaraciones formuladas a EL NUEVO DIARIO calcula que Emilio entró a Los Rockets en 1967 y permaneció dos años tocando el teclado y guitarra eléctrica, pero se retiró del grupo en busca de nuevos horizontes desde el punto de vista económico.

También llegó a conformar el grupo “Los Juniors”, que debutaron por primera vez en 1965 en un evento en homenaje al periodismo nacional.

Dentro de las grabaciones de Los Rockets en las que participó Emilio, está “Huellas en el fango”, en la grabación del tema “Romances” (original de Rafael Gastón Pérez). La vocalización estuvo a cargo de este músico, que murió a la edad de 62 años.

Otro que lamentó la partida de Emilio fue Miguel Bolaños, ex integrante del grupo Los Külgeln de Masaya dijo a END que Emilio fue “uno de nuestros músicos con gran prestigio hace cinco décadas”.

También conformó “Los Juniors”

Recuerda que Emilio fue la primera guitarra del grupo Los Junior que debutaron por primera vez en 1965 en una velada de los entonces llamados “Chicos de La Prensa” en homenaje al periodismo nacional.

En la velada participó como invitado especial el cantante mexicano Marco Antonio Muñiz, toda una leyenda dentro de la música romántica latinoamericana. Con sólo cuatro canciones, instrumentales todas (Blue Moon, Cerezo Rosa, And I loveher y Camina no Corras), esa noche Los Juniors se ganaron al público que los ovacionó largamente.