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La poesía del siglo XX en Nicaragua inicia con Rubén Darío en la más reciente antología publicada por la editorial española VISOR, que será presentada hoy a las seis de la tarde, en el Atrio de la Iglesia La Merced. Al mismo tiempo los poetas incluidos en la publicación recitarán sus versos como parte de la agenda del Festival Internacional de Poesía de Granada.

El poeta español Daniel Rodríguez Moya y ganador del Premio Federico García Lorca de Poesía 2001, fue quien estuvo a cargo de la edición y en ella incluyó a 28 poetas: Rubén Darío, Azarías H. Pallais, Alfonso Cortés, Salomón de la Selva, Luis Alberto Cabrales, José Coronel Urtecho, Manolo Cuadra, Pablo Antonio Cuadra, Joaquín Pasos, Ernesto Mejía Sánchez, Carlos Martínez Rivas, Ernesto Cardenal, Claribel Alegría, Fernando Gordillo, Beltrán Morales, Vidaluz Meneses, Ana Ilce Gómez, Francisco de Asís Fernández, Gloria Gabuardi, Gioconda Belli, Leonel Rugama, Daisy Zamora, Julio Valle-Castillo, Blanca Castellón, Pedro Xavier Solís, Francisco Ruiz Udiel, Jazmina Caballero y Carlos Fonseca Grigsby.

“He pretendido ser honesto e imparcial con la selección de autores y poemas, y creo que el hecho de no ser protagonista del objeto estudiado me ha ayudado”, afirma Rodríguez Moya. Y agrega que “si el encargado de elaborar la antología de poesía nicaragüense hubiese sido un poeta nicaragüense el resultado habría sido muy distinto, del mismo modo que ocurre en cualquier otra parte. La distancia, el poder mirar desde fuera, creo que me ha ayudado”.

Según el antologista, lo más difícil al emprender este proyecto fue configurar la visión de conjunto para ofrecer un trabajo en el que se vislumbrara cómo se ha construido una tradición poética firme que llega hasta nuestros días y cómo en ese proceso la búsqueda de la identidad ha jugado un papel crucial, determinante.

“El principal criterio que he tratado que prime en la antología es el de la calidad literaria, así como el de representatividad”, dice. También afirma que en determinados autores seleccionados hay un componente subjetivo en el que se mezclan gustos personales y elementos en ocasiones extraliterarios, “¿en qué antología no lo hay?”, dice. “Pero entiendo que hay que ser conscientes de que mil antólogos que se hubiesen enfrentado a este trabajo habrían hecho mil antologías distintas. No pretendo sentar ningún canon ni nada por el estilo. Se trata de una visión de conjunto después de un estudio y muchas lecturas”.