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Luce un tanto insegura frente a la cámara. Sonríe, pero es evidente que no logra posar con esa particular coquetería que distingue a las reinas de belleza. La razón: le incomodan las miradas curiosas que obviamente despierta una mujer que se luce en vestido, tacones, con maquillaje impecable y adorna su cabeza con una brillante corona a las diez de la mañana.

Esa marcada timidez sorprende cuando proviene de la joven acreditada como la reina de la fiesta cultural más grande que se organiza en Nicaragua: El Carnaval.

Luz Mery Decena Rivera, hace apenas cuatro días fue electa Reina del Carnaval 2010. Una vez conversando, la pena se va, y se presenta la chica elocuente, sencilla y bastante segura que nació hace 20 años en Jalapa, Nueva Segovia, a quien bautizaron con el mismo nombre de su madre.

Su vida cuenta ha estado marcada por la religión, su familia materna cultiva una profunda fe cristiana. Antes de dejar su tierra para estudiar Odontología, en la ciudad de León, la guapa morena de finos rasgos, integró el coro de la parroquia del pueblo y hasta impartió catequesis de confirmación. De toda esa experiencia cultivó el hábito de asistir a misa todos los domingos.

“La religión católica es muy diferente no tiene nada en contra de los certámenes (de belleza) más bien muchos sacerdotes de mi parroquia se sienten orgullosos (de mí)” responde Luz Mery cuando se le dice que resulta sorprendente encontrarse con alguien tan devoto en un concurso de belleza.

Aunque está disfrutando mucho su triunfo y revela que deseaba quedarse con la corona, ella no parece pertenecer a las jovencitas que tienen la ilusión de hacer carrera en el modelaje.

De niña no se soñaba con corona –como muchas que se inscriben en este tipo de certámenes- sino con una gabacha de odontóloga.

Por hacer realidad ese sueño es que dejó su tranquila Jalapa hace tres años. Le ha ido bien hasta ahora, sólo que como es una carrera que demanda mucha dedicación debe hacer algunos sacrificios. Es por eso que aunque se declara alegre, amistosa y dice disfrutar mucho al bailar; resiste a dejarse seducir por la tentadora cartelera de diversión que durante la semana, los bares, discotecas y sitios de recreación leoneses preparan para los universitarios.

Por la niñez discapacitada

Acerca del rol que desempeñará como Reina del Carnaval 2010, ya tiene en agenda trabajar con organizaciones que promueven la conservación del medio ambiente como Flora y Fauna y Paso Pacífico. “Pero mi gran ilusión es fundar un centro de rehabilitación para niños discapacitados de escasos recursos económicos en Jalapa” expresa esta joven que cuando se le pregunta qué considera vio en ella el jurado para decidir otorgarle la corona, se queda sin palabras.

Luego de pensar unos segundos comenta que tal vez apreciaron la seguridad que procuró proyectar desde que salió por primera vez al escenario la noche del sábado pasado. Además considera haber respondido acertadamente a la pegunta y señala que su vestido resaltaba su moreno color de piel. Por último dice que también pudo haber influido su belleza, ya que además la distinguieron con el premio al mejor rostro.

De su vida

Luz Mery nació el 7 de febrero de 1990 siendo la mayor de tres hermanos. Antes de iniciar estudios universitarios nunca antes había vivido fuera de casa.

Como “desafortunadamente en Jalapa no hay colegio de monjas” estudió en el Instituto Nacional Autónomo de Jalapa donde dejó un récord como excelente alumna. Para ganarse su condición de estudiante de la carrera de Odontología en la UNAN-León clasificó con un promedio de 90.7 por ciento, año en el que el promedio mínimo fue de 88 cuenta orgullosa.

Dice que como desde chiquita tuvo claro que lo suyo era la Odontología, lo primero que aprecia de una persona al conocerla son los dientes, eso reveló que aplica incluso para sus enamorados, pero aclara que desde hace tres años su corazón está ocupado.

Se declara una muchacha con una sólida base moral y religiosa, algo que piensa le ha ayudado a ser responsable, sobre todo ahora que vive lejos de su familia.

Luz Mery cuenta que su historia en los reinados de belleza empezó apenas el año pasado cuando animada por sus compañeros de la Facultad de Odontología –donde pronto iniciará el tercer año- participó en el concurso Chica CUNN, logrando quedarse con la corona.

La experiencia como aspirante a Reina del Carnaval asegura fue enriquecedora. Lejos de esas historias amargas que suelen escucharse de los concursos de belleza en las que abunda el sabotaje entre competidoras, cuenta que sus compañeras fueron especiales, que lograron hacer amistad al punto de no comportarse como rivales, al contrario dice que muchas se ayudaron y aconsejaron para desempeñar un buen papel.