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El cantante Jean Ferrat, un artista comprometido con los ideales comunistas, y considerado el último de los grandes de la canción francesa junto a Jacques Brel, Leo Ferré y Georges Brassens, murió el sábado, informaron autoridades locales en Ardèche (sur de Francia) donde vivía.

Prolífico y discreto, Jean Ferrat, de 79 años, compuso e interpretó unas 200 canciones, en las que mezclaba textos comprometidos, homenajes al poeta y novelista Louis Aragon y declaraciones de amor a Ardèche, su región adoptiva, donde vivía desde hacía muchos años.

Nacido el 26 de diciembre de 1930 en Vaucresson (suburbios de París) y registrado con el nombre de Jean Tenenbaum, perdió a la edad de 11 años a su padre, quien era un judío emigrado de Rusia y deportado a Auschwitz. Ferrat fue salvado gracias a militantes comunistas, algo que nunca olvidó.

Después de la Segunda Guerra mundial abandonó los estudios de bachillerato para ayudar a su familia y consiguió trabajo como asistente en un laboratorio de química hasta 1954, fecha en la cual comenzó a cantar en los cabarets parisienses.

Rápidamente, Jean Ferrat decidió interpretar textos comprometidos, como “Nuit et Brouillard” (Noche y niebla, 1963), que habla de los horrores de la deportación durante la guerra --una canción que no fue difundida por las emisoras-- y luego “Potemkin” (1965), a la gloria de los marineros del acorazado del Mar Negro cuyo amotinamiento fue el preludio de la Revolución rusa de 1905, también prohibida.

Simpatizante del Partido Comunista sin haber sido nunca miembro, Ferrat tomó cierta distancia en su momento con el régimen soviético.