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Agotada “físicamente” por la exigencia de su última gira, la cantante Julieta Venegas decidió tomarse “un año sabático” y componer “sin presión” las canciones de su nuevo álbum, “Otra cosa”, un catálogo de “muchas emociones” que reflejan “el presente” de la artista mexicana.

“Aunque nunca parto de una idea previa, los estados emocionales siempre están a mi alrededor”, explica Venegas acerca de las reflexiones sobre “el amor, el desencanto, la vida o las dudas”, que ha plasmado en “Otra cosa”, su sexto disco de estudio, que sale a la venta en todo el mundo mañana 16 de marzo.

Tras cinco años sin apenas descanso, Venegas llegó a la conclusión de que “no se puede trabajar sin disfrutar. La última gira se había convertido en una tortura, tenía mal la voz y el cuerpo, y para seguir así mejor parar”, confiesa.

Durante esos meses de barbecho, la artista retomó su pasión por la escritura, una suerte de válvula de escape. “A veces paso mucho tiempo sin escribir porque siempre estoy de concierto en concierto, y cuando me pongo de nuevo no sé si seré capaz de hacerlo”, expone.

En todo caso, la fuente no se había secado, y de aquellos días consagrados a las letras surgieron las doce canciones recogidas en este nuevo álbum “muy casero”. “Siempre escribo los temas y desarrollo los arreglos en casa; no suelo trabajar en el estudio”, aclara Venegas.

La cantante considera que “la diferencia” respecto de sus trabajos anteriores reside en “el tiempo”. “He tenido casi seis meses para trabajar el disco con calma, y por eso ha salido tan relajado”, manifiesta.

Entre las novedades a nivel sonoro, Julieta Venegas se detiene en “los arreglos electrónicos” y “las percusiones”. “Quería una caja de ritmos potente combinada con sintetizadores”, detalla la acordeonista, que en “Otra cosa” también se ha atrevido con el ukelele o el contrabajo.

“Creo que viene de cuando hice el Unplugged; aprendí mucho haciendo los arreglos y la producción de aquel disco”, rememora sobre un trabajo con el que interiorizó “nuevos conceptos” y que califica como “una tesis doctoral”.

Los conceptos de aquel álbum acústico se trasladan ahora a Otra cosa, en el que Venegas vuelve a colaborar con el productor argentino Cachorro López. “Pasé mucho tiempo encerrada y la objetividad de Cachorro me ayudó mucho a decidir qué canciones eran buenas o malas”, relata la autora de piezas como Debajo de mi lengua, Despedida o Revolución.

Trece años después de su debut solista, Venegas afirma que cada vez tiene “las cosas más claras”. “Ahora sé qué quiero escuchar en mis canciones y cómo explicarles a los músicos el sonido que estoy buscando”, remata la cantante.

Sin embargo, esa mirada a través del retrovisor devuelve la imagen más confusa de la artista: “Por un lado sigo pensando igual en muchos sentidos, pero en otros me siento completamente distinta; es como cuando miras una foto antigua y notas las diferencias”.

Una vez recuperada del agotamiento físico y con su nuevo disco bajo el brazo, Venegas retomará su actividad sobre los escenarios el próximo mes de abril: “Es lo que quería, regresar con ilusión y un buen puñado de canciones que me apeteciera compartir con el público”.