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Son pequeñas, ligeras y muy prácticas. Las memorias USB se han impuesto como un eficaz instrumento para guardar información y pueden cambiar nuestra vida mucho más de lo que imaginamos.

Las memorias USB empezaron a comercializarse con capacidades de sólo 8 y 16 Mb, cantidad insuficiente para almacenar información que no fuera relativo a documentos de texto y algunas cuantas imágenes digitales. Según pasó el tiempo, la capacidad aumentó y ahora es normal comprar memorias con capacidades de 2 Gb. No obstante, hay algunas modelos que superan los 4 Gb y es posible que a finales de este año, las memorias de 8 Gb sean las más vendidas.

¿Cuál es la gran ventaja de las memorias USB? Pues su inmediatez para transportar datos de un equipo a otro sin necesidad de grabar discos compactos, así que se comportan como un disco duro cualquiera en los ordenadores Windows XP y Vista o los Mac con sistemas X.

Los perjudicados
¿A quién ha desplazado estas llaves USB? Obviamente a los soportes físicos como el CD. Es curiosa la trayectoria del disco compacto de 700 Mb. En los años 90 era considerado el absoluto rey de la multimedia y en pocos años se ha visto desplazado por los DVD de varias capas y capacidades, pero el mayor enemigo del CD grabable es sin duda la memoria USB no por su capacidad de reproducción sino por el “traslado” de información a reproductores multimedia capaces de leer ficheros informáticos pues están provistos de discos duros.

Un buen ejemplo de ello son los nuevos equipos de audio que tienen algunos automóviles, especialmente los de procedencia norteamericana, como los modelos Sebring y 300 de Chrysler. Estos equipos, además de su correspondiente lector de CD, incluyen un disco duro donde almacenar los ficheros MP3 que normalmente se gestionan a través de la pantalla del navegador. Las ventajas son obvias: se puede almacenar cientos de canciones dependiendo de la capacidad del disco duro y se evitan los típicos saltos en los CD’s tan habituales cuando se utilizan en automóviles.

Las memorias permiten llenar los discos duros de estos automóviles de una forma bastante simple. Y es normal que los autos de nueva generación incluyan Bluetooth y un puerto USB, válido para conectar cualquier dispositivo informático, pero idóneo para las memorias USB.

Parte de lo cotidiano
Cada vez hay más dispositivos domésticos que utilizan las capacidades de las memorias USB como las impresoras que imprimen directamente las fotografías almacenadas en la memoria. También los marcos digitales o discos duros multimedia que se conectan directamente a la computadora.

La tendencia en el mercado tiene un claro exponente: la desaparición de los soportes físicos tradicionales para el almacenamiento de ocio, léase música y películas, y sustituirlos por puros ficheros informáticos. Evidentemente, está la gran batalla contra la piratería y los ficheros protegidos mediante DRM, pero eso es otra historia para contar en otro momento. Lo que sí te podemos asegurar sobre las memorias USB es que serán tu principal “aliado” tecnológico en los próximos años.