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Los votos de los lectores de la revista Time lo hacían presagiar a principios de mes, pero el resultado ha sido arrollador. Lady Gaga corona la lista de la revista Time de los artistas más influyentes del mundo y se convierte, una vez más este año, en la más popular.

La controvertida cantante de 24 años supera así a personalidades como Oprah Winfrey, que ha quedado en cuarto lugar y que forma parte de la lista desde que ésta se creó, hace siete años, y a la pionera del género femenino en ganar un Oscar a la mejor dirección, Kathryn Bigelow, que se ha hecho con la tercera posición. En el segundo lugar se quedó el perjudicado presentador Conan O’Brien.

Cyndi Lauper intenta explicar la popularidad de Lady Gaga en un artículo en Time en el que describe las letras de la cantante como “increíblemente literarias” y “sofisticadas”. “Cuando veo a alguien como Gaga, me puede la admiración. No es que sea una artista de pop, es una actriz completa. Ella misma es el arte”.

En el top ten de los artistas influyentes también se ubican jóvenes como Robert Pattinson, que se queda con el número seis, y Taylor Swift, en el noveno lugar. La sorpresa la puso este año Lea Michele, protagonista de la serie Glee, que se ubica en el puesto número 13, por delante de artistas consagrados como Simon Cowell y Elton John.

Un fenómeno artístico

Ésta es la historia de cómo una chica normal se convirtió en una súper estrella de pop mundial en apenas 18 meses. Muchos señalan que sigue fielmente los pasos de Madonna, pero Lady Gaga ha conseguido un nivel de popularidad enorme en mucho menos tiempo que su predecesora gracias a Internet. Muestra de ello es el videoclip de casi 10 minutos que acaba de lanzar con Beyonce Knowles. En apenas 5 días, ya tiene más de 14 millones de visualizaciones. En total, sus vídeos en YouTube han sido vistos más de 500 millones de veces. ¿Pero cómo lo ha conseguido?
Desde el principio, la artista ha apostado por los medios sociales. Twittea sobre sus experiencias sin pudor. Sus reflexiones en Facebook generan hasta 5 mil comentarios, y en Myspace tiene más de 50 millones de visitas. Cuando Lady Gaga lanza un vídeo en primicia siempre lo hace por el medio online, es decir, o su página web o YouTube antes que un canal como MTV. Esta apuesta por Internet se ha visto reflejada en sus ventas. Ha vendido más de 20 millones de singles digitales.

Para ser una estrella de pop, sus vídeos son muy creativos. La cantante lleva un vestuario estrafalario y sus piezas, gusten o no, son la antísesis de la imagen anodina que ofrecen la mayor parte de los artistas. Hay mucho sexo, sangre y frikismo.

A eso se suma que sus espectáculos en vivo tienen mucho más en común con musicales y con el teatro que un concierto convencional. “Como crítico de teatro, sufro demasiados musicales estériles. Broadway debería seguir su ejemplo”, afirmó el crítico de The New York Times después de ver un concierto de la artista.

Cuando actuó en el último festival de vídeos de MTV, Lady Gaga apareció con bailarines que llevaban bragas en la cara y acabó el concierto colgada de un hilo cubierta de sangre ficticia. No es lo que te sueles encontrar en un concierto de tantos artistas de moda.

Son imágenes sin censura que conectan con un público joven y no tan joven. Habla el lenguaje de la calle pero representa una imagen inalcanzable.

Lady Gaga ha creado una curiosa manera de gestionar a sus fans. Los apoda “The Little Monsters”. Mientras que algunos artistas prohíben la entrada de cámaras a sus conciertos, se dice que la cantante no deja entrar a fotógrafos profesionales a sus conciertos porque prefiere que sus fans sean los encargados de hacer fotos de sus actuaciones. Su ejército de seguidores se junta en redes sociales específicas para ella como ésta. En su página web, hay más de un centenar de vídeos de la cantante. Es, en definitiva, una fábrica de contenidos que viajan por la red.

Para celebrar los Grammys que ganó este año, se hizo un tatuaje con la frase little monsters, en homenaje a sus fans. El primer sitio donde lo colgó fue Twitter.

Una marca comercial

“No verás su cara en un packaging (envase). La comparamos con Tom Ford cuando reinventó Gucci o Steve Jobs cuando volvió a Apple y cambió la empresa para siempre. Ello no pone su nombre. Ella reenergiza la marca”. Son palabras de un miembro del equipo de marketing de Lady Gaga en un artículo publicado en Ad Age. En vez de ser una prescriptora más, se vende como una agitadora de la marca. En Polaroid la han nombrado directora creativa de la marca. Para la línea de lápiz de labios Viva Glam, de MAC, ha creado su propio modelo de barra de labios. Ella impone sus condiciones y no viceversa, como suele ser el caso.

Su operación en e-commerce es digna de una marca comercial en toda regla. Su tienda tiene un centenar de camisetas y complementos. En Facebook también integra una tienda que vende desde gafas de sol hasta guantes.

En su actual gira, patrocinada por Virgin Mobile, hay 14 cambios de vestuario. En definitiva, nada de lo que hace es por casualidad.

Al escucharla hablar durante unos minutos te das cuenta de que es más lista que el hambre. A diferencia de una estrella como Britney Spears, que enseguida se nota que hay un grupo de ejecutivos perspicaces detrás, todo apunta a que ella es la que decide junto a un buen equipo de marketing. Será interesante ver cómo evoluciona en los próximos años, pero, de momento, parece que tenemos Lady Gaga para largo.