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Han pasado un poco más de dos meses desde que la vida de Scharllette Allen tomó un rumbo diferente. Es la chica alegre, de un barrio común en Bluefields, que llegó a convertirse en Miss Nicaragua 2010. A diferencia de las telenovelas, en la vida real, Allen siempre fue bella. Ya había ganado dos concursos de belleza antes, pero sabía que viajar al Pacífico representaría un reto grande.

“Tuve miedo, lo confieso, porque las personas me decían que no me aceptarían. Pero fue todo lo contrario. Yo me propuse ganar, cambiar la mentalidad del rechazo y discriminación. Mi corona representa el logro y la superación de esas actitudes”, dice con seguridad.

Preparada

Su logro y el recibimiento de su pueblo en Bluefields son parte de los bonitos recuerdos que le quedan. Su presente implica mucho más que eso. Scharllette suspira y reflexiona: “Ha sido increíble, mi vida dio un giro completo en muchas formas. He tenido bonitas experiencias en las calles, cuando la gente me reconoce y se me acerca para pedirme autógrafos. Recuerdo que en el supermercado una niña me dijo que quería ser como yo; en otra ocasión una señora me pidió que le firmara su Biblia y para mí eso es sagrado”.

Son cosas que la han hecho sentir más orgullosa de portar la corona de Miss Nicaragua, pero, ¿todo es rosa?. Scharllette confesó que es difícil llevar tanta responsabilidad. “Cargo en mis hombros a más de 6 millones de personas. Eso me exige prepararme mejor, dar lo mejor de mí, estar siempre dispuesta a aprender, ser responsable. Ahora he madurado, soy más puntual. Estoy haciendo muchas cosas para dejar en alto el nombre de Nicaragua, lo hago por mí y por todos”.

“Es estresado, me canso, sin embargo, me digo a mí misma, Scharllette, vos podés. También el apoyo de mi familia me hace seguir adelante”, por eso cuando tiene días libres lo disfruta al máximo entre amigos o familia. “Ando sin maquillaje, sin tacones, soy más relajada y trato de disfrutar los momentos”.

El cronograma de Scharllette incluye clases de inglés para perfeccionarlo. “He progresado bastante”, dice. También asiste a sus clases de pasarela, gimnasio, voz y dicción. “Me he dado cuenta de que tenía una voz muy fina y me han enseñado a modularla”. En sus actividades también están las clases de maquillaje y expresión. “Sé que todo lo que estoy aprendiendo me ayudará en Miss Universo, pero también en mi futuro a nivel personal”.

“Creo que hasta ahora voy bien, pues no he recibido comentarios negativos. Me siento diferente. He aprendido nuevas cosas, desde cómo relacionarme con la gente. Pero sé que debo mejorar mi confianza frente a las cámaras, aprender de otras culturas”.

Hablando de Miss Universo, Allen nos comentó que no tiene temor alguno de competir con más de 70 mujeres. “Todas las mujeres somos bonitas. Ellas son hermosas, yo también lo soy. Yo vengo de la Costa Caribe, orgullosa-mente de Nicaragua, y así de orgullosa voy a representar a mi país”, asegura.

Sacrificios y amor

Para Scharllette una de las decisiones más difíciles fue dejar la universidad para poder cumplir con todas las demandas como Miss Nicaragua.

“Me pudieron haber faltado varias cosas en la vida, pero mis padres siempre priorizaron mi educación. Para mí prepararme es una prioridad. Es muy importante. Me gusta aprender, conocer, porque después de Miss Nicaragua retomaré mi vida académica y voy a ser profesional”.

Scharllette ahora prácticamente vive en Managua. Sus compromisos como Miss Nicaragua la mantienen con la agenda apretada, por lo que tuvo que alquilar una casa en la capital.

La distancia, las responsabilidades de trabajo, compromisos académicos se acumulan pero cuando se trata de amor, Scharllette se siente apenada y tímida al respecto. “No me gusta hablar de eso”, dice mientras suelta una carcajada.

¿Qué tiene de malo? “Nada. Pero prefiero mantener mi vida privada muy aparte de quién es Scharllette como Miss Nicaragua. Sé que soy una figura pública y se supone que no debo ocultar nada, pero no tengo ningún problema en hablar de Miss Nicaragua, pero mi vida privada es un asunto mío”.

Sabemos que su novio es parte de un equipo de béisbol, un deporte que ella practicó hace algunos años.

Está hermética pero cae: “Sé que tener novio no es nada malo”. ¡Ajá! Contanos cómo equilibrás tu trabajo con tu relación. Se ríe nuevamente y hace pausa. “Nos llevamos bien. Me apoya mucho. De hecho (hace pausa y está indecisa si seguir o no) él estaba muy optimista en el concurso, me decía que yo iba a ganar. No pudo venir a la final, pero estaba pendiente al teléfono para saber cómo iba”. Es una relación madura, no hay pleitos, sólo mucha comprensión, dijo.

TOME NOTA

Próximamente Scharllette viajará a Miami para recibir asesoramiento en el tratamiento de los medios de comunicación con Iván Taylor. Dentro de sus actividades se contemplan visitas y entrevistas con medios estadounidenses como parte del entrenamiento.

Karen Celebertti, Directora de Silhuetas, comentó que diseñadores como Blanca Jackman, Vicente Castellón, Gabriela González y Soraya Mimbreño son parte del equipo encargado de vestir a la nueva reina.