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Neurólogo-psiquiatra.


Estos artículos sobre drogas, que he estado escribiendo, van dirigidos especialmente a los jóvenes para que sean conscientes del daño y las consecuencias que pueden causar en su organismo, y a los padres de familia para que reflexionen sobre la gran responsabilidad que tienen de orientar y vigilar a sus hijos para tratar de evitar que consuman estas sustancias.

La cocaína es un estimulante sumamente adictivo que afecta directamente al cerebro. La cocaína ha sido llamada la droga de los años ochenta y noventa por su gran popularidad y uso extendido en esas décadas. Actualmente sigue siendo una de las drogas más usadas.

¿Cómo se usa la cocaína?

Las principales formas de usar la cocaína son por vía oral, nasal e intravenosa.

El “esnifar” es el proceso de inhalar el polvo de cocaína por la nariz, por donde pasa directamente a la sangre a través de las membranas nasales. La inyección libera la droga directamente en la sangre, aumentando así la intensidad de su efecto. Cuando se fuma, se inhala el vapor o el humo de la cocaína a los pulmones, donde la sangre lo absorbe a la misma velocidad que cuando se inyecta. También la droga se puede aplicar a la membrana de las mucosas.

Los efectos de la cocaína

Uno de los mecanismos es el efecto que ejerce sobre estructuras profundas del cerebro. Uno de los sistemas neurales que parece ser más afectado por la cocaína es la llamada área ventral del tegmento (AVT). Las células nerviosas originadas en el AVT se extienden a la región del cerebro conocida como núcleo accumbens, ésta es un área clave del cerebro involucrada en la gratificación.

Los investigadores han descubierto que cuando está ocurriendo un evento gratificante, las neuronas del AVT aumentan considerablemente la cantidad de dopamina que liberan en el núcleo accumbens. Dentro del proceso normal de comunicación interneuronal, una neurona libera dopamina dentro del espacio sináptico (pequeño espacio existente entre dos neuronas). Ahí, la dopamina se liga a proteínas específicas (receptoras de dopamina) en la neurona adyacente, así se trasmite el mensaje de una neurona a otra.

Las drogas pueden interferir con este proceso normal de comunicación. Por ejemplo, los científicos han descubierto que la cocaína bloquea la eliminación de dopamina de la sinapsis, lo que resulta en una acumulación de la misma. Esta acumulación de dopamina causa una estimulación continua en las neuronas receptoras, lo que se asocia con la euforia que comúnmente reportan los usuarios de cocaína. En este proceso pareciera estar la clave para el manejo y tratamiento de la enfermedad.

De acuerdo con estudios recientes, durante los períodos de abstinencia del uso de cocaína, el recuerdo de euforia asociado con su uso o solamente la referencia a la droga, puede disparar un deseo incontrolable de usarla y puede provocar una reincidencia, aún después de largos períodos de abstinencia.

Efectos a corto plazo del abuso de cocaína

Los efectos de la cocaína se presentan casi inmediatamente después de una sola dosis y desaparecen en cuestión de minutos u horas. Generalmente la persona se siente eufórica, enérgica, conversadora y mentalmente muy alerta particularmente con relación a las sensaciones visuales, auditivas y del tacto. La cocaína también puede disminuir temporalmente la necesidad de comer y dormir.

Efectos a largo plazo del abuso de cocaína

La cocaína es una droga extremadamente adictiva, por lo tanto es muy difícil que una persona pueda predecir o controlar su uso. Algunos usuarios pueden desarrollar tolerancia, por lo que no obtienen el mismo placer cuando usan la misma cantidad de droga que usaron la primera vez. Otros pueden desarrollar más sensibilidad a los efectos anestésicos y convulsivos de la cocaína, sin tener que haber aumentado la dosis.

Este aumento de la sensibilidad puede explicar por qué algunas muertes ocurren después de uso de dosis de cocaína aparentemente pequeñas. Cuando la cocaína se usa repetidamente y en dosis cada vez mayores puede producir estados de irritabilidad, inquietud y paranoia. Esto puede provocar una psicosis paranoica.


Complicaciones médicas por abuso de cocaína,
• En el corazón.

Irregularidades en el ritmo cardíaco, ritmos cardíacos caóticos como la fibrilación ventricular, aceleración del ritmo cardíaco y la respiración, aumento de la presión arterial y la temperatura corporal. Los síntomas físicos pueden incluir dolor en el pecho, náusea, visión borrosa, fiebre, espasmos musculares, convulsiones, coma y muerte.

• En la respiración.

Se presenta con dolores en el pecho y falla respiratoria que puede llegar hasta el paro respiratorio.

• En la parte neurológica.

Embolias, convulsiones y dolores de cabeza.

• En el gastrointestinal.

Dolor abdominal y náusea.

• Reacciones adversas según la vía de ingestión.

Cuando se inhala regularmente puede causar pérdida del sentido del olfato, hemorragias nasales, problemas al tragar, ronquera y una irritación general del tabique nasal y secreción de la nariz. Si se ingiere puede causar gangrena grave en los intestinos porque reduce el flujo sanguíneo. Si se inyecta el usuario puede presentar reacciones alérgicas, ya sea a la droga o en alguno de sus componentes que se le agregan. La cocaína tiende a reducir el consumo de alimento, por lo que su uso prolongado causa pérdida del apetito haciendo que el usuario baje de peso y se encuentre de mal humor.

Una combinación muy peligrosa

Cuando se usa conjuntamente cocaína y alcohol, el organismo los convierte en etileno de cocaína y su efecto en el cerebro es más duradero y más tóxico que cuando se usa cualquiera de estas drogas por separado. Esta mezcla puede ocasionar la muerte, por lo que les recomiendo evitar mezclar estas drogas.

Cocaína y embarazo

Se desconoce la totalidad de los efectos de la droga sobre el feto, pero hay muchos estudios científicos que reportan que los bebés, cuyas madres usaron cocaína durante el embarazo, a menudo nacen antes de tiempo y con menos peso, estatura y circunferencia de la cabeza.

¿Qué debo hacer si mi hijo consume drogas?

Lo primero que debe hacer al confirmar que su hijo consume drogas es evitar alarmarse, entrar en pánico y lo que es más grave negar el hecho. El coraje, el resentimiento, la culpa y el sentirse que ha fracasado como padre son algunas de las reacciones comunes.

Cálmese para que pueda analizar la situación y pueda buscar la ayuda necesaria.

Lo más importante es evitar culparse a sí mismo por el problema.

No se enfrente a su hijo sobre todo si esta bajo los efectos de las drogas, espere a que esté sobrio.

Posteriormente con calma y objetividad, hable con él sobre sus sospechas. Esta situación no es nada fácil, cuando hable con él, asegúrese de que a él le quede bien claro su oposición al uso de las drogas, establezca normas que deberá cumplir, cerciórese que le quedó claro que si no cumple las normas deberá soportar las consecuencias.

Nunca ceda ante la promesa de su hijo de que no volverá a hacerlo.

Esta situación no debe avergonzarlo, afróntela, busque la ayuda especializada.


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Dr. Javier Martínez Dearreaza.

Universitá degli Studi di Pavia-Italia.

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