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Son las 3:30 de la tarde. Es la hora del encuentro con don Otto de la Rocha. Al llegar nos recibe en un panorama relajado, afuera de su casa, en una tarde sin lluvia, nos brinda un rato ameno de conversación.

Aunque todos estamos acostumbrados ver a un artista alegre y juguetón en el escenario, fuera de éste nos encontramos con un Otto, serio, gentil y de sereno actuar.

En su largo camino del arte ha demostrado un invaluable talento, sin duda de las pocas piezas que luchan todavía por el Son Nica.

Al tocar este tema muestra una cierta tristeza, que más tarde reitera con sus categóricas palabras: “Lo que más triste me pone es que lleguen a desaparecer, (las canciones) son una fotografía de nuestro país, al igual que las danzas, los cuentos, las pinturas. Algunas canciones sólo se escuchan en la época de Santo Domingo o en las barreras de toros”.

¿No visualiza a nuevas generaciones que vayan al rescate de la música?
“Aparte de Juan Solórzano la juventud no se interesa. En los colegios se debe tomar en cuenta los cantos típicos regionales; a veces sólo se limitan a medio indagar sobre la vida de los cantautores, pero no como una manera de incorporar el arte”, dice apesadumbrado.

Lo lamentable del asunto, según Otto de la Rocha, es que ya no hay Camilo Zapata, Erwin Krüger, ni Víctor M. Leiva, las canciones de Jorge Isaac Carballo están dormidas, atribuyendo a esto, el poco apoyo que las emisoras prestan a la promoción del repertorio autóctono.

Los artistas no pretenden vivir del arte y en el caso del creador de “Managua, linda Managua”, insiste en que está vivo gracias a sus espectáculos, los cuales han surgido de cada uno des sus programas como Lencho Catarrán, Aniceto Prieto, entre otros y de los que se acompaña con su esposa.

Perdió miles de dólares en un éxito que vibró internacionalmente
En sus 63 años de vida artística, un recorrido largo y de lo que hay mucho que contar como afirma el mismo Otto, uno de los eventos más desagradables que ocurrió fue cuando la cantante cubana Elsa Baeza, ganó un disco de oro en España con el tema “Una Canción”, autoría del cantautor nicaragüense, y no se le reconocieron sus derechos de autor.

En aquel momento perdí 20 mil dólares, porque cuando intenté reclamar dijeron que ya había expirado. Fue un abuso porque los derechos no deben caducar nunca.

Una vida de esfuerzo y dedicación

Otto de la Rocha llegó a Managua con apenas 13 años. “Buscaba estudiar y prepararme, medio pude porque me dediqué más al trabajo, tenía que garantizar techo, ropa y comida”, cuenta.

La formación cristiana que le brindaron su abuelita y su mamá, reconoce fue lo que más le ayudó para salir adelante cuando se sintió solo, para no desviarse por caminos extraños.

Su primero, de tres matrimonios, fue a los 17 años, para entonces aún necesitaba la autorización de su madre. Recuerda que casi de inmediato llegaron los hijos. “Cuando se es padre responsable los hijos siempre son una bendición y un aliciente para salir adelante”.

Ahora cuenta con 27 años de feliz matrimonio junto a su esposa Georgina Valdivia, conocida como “La Lupita”, la eterna novia de Aniceto Prieto.

Aunque es contador de profesión, reconoce que su mayor satisfacción ha sido la música, un talento innato que desarrolló desde su juventud y que de haber cambiado el rumbo de su vida le hubiera gustado estudiar de manera profesional.

Pero nadie duda que sea un profesional en la materia, aún sin grandes estudios, ¿cómo lo ha logrado?
“Siempre es bueno conversar con los grandes de la época, así uno se va instruyendo y alimentando”, ese fue su mejor secreto de éxito. Y si de grandes se trata, recordemos el éxito del trío formado junto a Erwin Krüger y Jorge Isaac Carballo.

Al surco del arte, don Otto se fue incorporando poco a poco, para lograr lo que hoy vemos, pero qué hubiera sido de nuestro cantautor si no se hubiese decidido por las expresiones artísticas que ahora conocemos.

Sin duda sería actor de cine, dice. “Es mucho más fácil que el teatro; una vez trabajé en una película, ahí ves que hay maneras de perfeccionarlo, en cambio en el teatro no hay repeticiones, debés demostrar tu talento al primer intento, es más difícil”.

La lucha contra el cáncer

Definitivamente para Otto de la Rocha su vida tomó un nuevo sentido, luego que le fuera detectado cáncer de próstata.

“Cuando te dicen que tenés cáncer es un golpe muy fuerte, sentí que mi vida cambió, ya no me sentía igual. Fui a Cuba y me mandaron un tratamiento por seis meses que han sido los más difíciles de mi vida, todavía no lo he vencido pero está controlado.

La muerte es un tema del que pocos quieren hablar, ¿siente algún temor?
“A veces me siento preparado, pero en otras me da miedo. Cuando estuve con el tratamiento tenía miedo de dormir y no amanecer. El cáncer es una cosa angustiosa, muchos sufren el dolor y no mueren.

Mi hermano mayor murió de cáncer en el páncreas. Sin embargo hay otros momentos cuando me siento preparado, porque el proceso de la muerte es como el de la vida, a todos nos llega”, afirmó.

Próximos planes

Todas las canciones de Otto de la Rocha “son trocitos de mi vida, pedazos de amor, inspiradas en el amor de una mujer. Generalmente esas son las canciones que gustan, cuando hay interés pasional”, dice, refiriéndose a su aporte artístico.

Asegura que le gustaría grabar algunas de las canciones inéditas que conserva, aunque reconoce que en nuestro país hacerlo es más por vanidad que por ganancia, refiriéndose al poco apoyo que reciben en el gremio, de parte de los medios de difusión.
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