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Lo creyeron loco. Le dijeron de todo en aproximadamente tres mil kilómetros que recorrió sobre su bicicleta, pero no le importó, él siguió pedaleando a la luz del Sol y la Luna.

Dice llamarse Dada Vimaleshanda y tiene 50 años. Por primera vez asumió un reto grande: agarrar la bicicleta y una botella de agua, partir de Estados Unidos y llegar a Nicaragua.

Su figura no tiene similitud alguna con el ciclista Lance Armstrong, pero su fe y misión lo convierten en el mejor atleta. No le acompaña licra alguna, tampoco un casco.

Habla pausado y elocuente. Nos contó que la misión que le trajo a Nicaragua no es entrar al Récord Guinnes, sino lograr la atención para conseguir fondos para una escuela con niños de escasos recursos en Managua ¿Pero cómo, recursos de dónde? “No lo sé aún, estoy aquí para encontrar esa respuesta”, dijo.

A Dada su misión también le comprobó que en el mundo existen personas de gran corazón. “Sin necesidad de pedir, mucha gente me dio de comer y beber. Fueron amables conmigo, sobre todo las mujeres”, continúa relatando.

“Me ofrecían baño, me daban dinero, lo que me permitió sobrevivir en el viaje para comprar algún pan o refresco”. Recuerda que a un motociclista se le dañó su moto, lo ayudó a repararla, y por ello éste le regaló 20 córdobas.

Partió de Estados Unidos el 14 de mayo y llegó a Nicaragua el 21 de junio. Tenía clara la idea de cómo llegar hasta aquí, pero ahora no sabe cómo regresarse ni el tiempo que permanecerá por estos lados.

Para agilizar su paso se ayudó de buses donde era complicado continuar con su bicicleta, y las estaciones de Policía le sirvieron como hoteles de paso.

Nos relató que particularmente en Nicaragua fue donde recibió más ofensas en la calle. La gente lo llamaba Osama Bin Laden y se reían de su atuendo, pero Dada asume ese comportamiento a la ignorancia.

Las malas condiciones de los caminos le dificultaban su paso y el trajín más duro fue desde Somotillo hasta Managua.

Fue un viaje de grandes lecciones. Bondades humanas aún persisten. Malas condiciones en la infraestructura vial, mala educación, corrupción en las fronteras, pero nada superó su fe.