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Tiene 74 años y el espíritu de un chavalo. Salió de Oaxaca, México el 11 de julio y desde entonces ha recorrido 2 mil 500, de los 35 mil kilómetros que son parte de su viaje hasta la ciudad de Ushuaia en Tierra del Fuego, Argentina.

Se trata de Antonio Braga, portugués de nacimiento, brasileiro por nacionalización, y aventurero por naturaleza, quien realiza el viaje a bordo de una caponera o “torito”, como le llaman en México al simpático vehículo en el que se desplaza.

“El gusto por los viajes nace a partir de cuando escuchaba cuentos e historias que narraban mi abuelo, mi padre y mis maestros sobre las grandes hazañas de los navegantes portugueses por el mundo, como las lecturas de los viajes de Marco Polo”, recuerda Braga, quien visitó Nicaragua como un punto importante en su travesía.

El destino de Braga está marcado por dos anécdotas de su adolescencia. “Una fue cuando me monté en una de esas básculas de feria donde ponés una moneda y sale un boleto con tu peso, y al reverso un pequeño texto con alguna predicción. El mío decía: viajarás mucho por tierra, mar y aire”, recuerda don Antonio.

“Días después, con un compañero de la escuela, fuimos donde una gitana para leernos la suerte y ella me dijo: “En las líneas de tu mano veo que serás un hombre de mucha suerte, rico (lo del rico no le atinó) y viajarás por aire, mar y tierra.

La coincidencia de estos acontecimientos fueron para mí muy impactantes”, dice el trotamundos mientras limpia su caponera de color amarillo.

Y es así como se convirtió en un veterano motociclista, recorriendo Latinoamérica cuatro veces y completando la hazaña de atravesar el Tapón del Darién, entre Panamá y Colombia.

Años después, Antonio hizo sus maletas para hacer esta travesía por quinta vez, aunque ahora en un vehículo diferente. Su objetivo era demostrar que las personas de la tercera edad pueden alcanzar sus sueños si se lo proponen.

“Realmente lo que siento al viajar es una sensación de libertad y paz interior. Hago breves paradas en los restaurantes del camino, me gusta comer comidas típicas y experimentar todo lo que pueda en las comunidades que visito”, dice.

Hotel ambulante

A este trotamundos no le preocupa el tema de la seguridad y dice que a veces duerme en el torito. “Este vehículo es cómodo y seguro. Me gusta porque es económico y amigable con el medioambiente y en algunas ocasiones me sirve hasta de cama”, ríe Braga.

La compañía Masesa, que fabrica el vehículo lo está apoyando desde que llegó a Guatemala proveniente de México, y le brindará asistencia hasta Panamá, de tal forma que el vehículo reciba mantenimiento y repuestos gratuitos.

“Creo que es la primera vez que se hace un recorrido tan extenso en este tipo de vehículo, que es resistente y económico, de fácil mantenimiento y con la capacidad de hacer 30 kilómetros por litro”, agrega.

Braga cuenta que en las carreteras los conductores han sido muy cordiales con él y han sido amables cuando le ha tocado hacer paradas.

“Todos se sorprenden con la historia de que voy hacia Ushuaia, la ciudad más austral o sea la más cercana al Polo Sur del continente americano”, dice mientras se acomoda el rosario que lleva en su cuello.

Cuando finalice su viaje, probablemente en noviembre de este año, Antonio Braga regresará a Oaxaca, donde lo esperan su esposa y su hijo, quienes lo alentaron a realizar el viaje, que él asegura, no será el último.