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La modelo Naomi Campbell declaró este jueves en el proceso del ex presidente liberiano Charles Taylor, que había recibido de regalo unas piedras “sucias”, o unos pocos diamantes de los que desangran África, donde se usan como moneda para financiar conflictos armados.

La top-model británica reconoció ante el Tribunal Especial para Sierra Leona (TESL), con sede en La Haya, que en 1997 recibió diamantes en bruto, unas “piedras pequeñas que parecían sucias”, que cree que le fueron regaladas por Charles Taylor, actualmente juzgado por crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad.

Se sospecha que el ex presidente liberiano dirigió a los rebeldes del Frente Revolucionario Unido (RUF), en Sierra Leona, abasteciéndolos con armas y municiones a cambio de diamantes, durante la guerra civil en ese país, de 1991 a 2001, que dejó 120.000 muertos y miles de mutilados.

“El testimonio de Campbell nos recuerda los daños causados por individuos ávidos de poder, que explotan ilegalmente los recursos naturales de sus países para llevar adelante campañas de violencia y brutalidad contra los civiles”, dijo en un comunicado Oliver Courtney, portavoz de la ONG Global Witness.

En África abundan los países en los que el tráfico de diamantes ha servido para financiar conflictos armados o asociados a graves violaciones de los derechos humanos. Tal es el caso de Sierra Leona, descrito en la película “Blood Diamond” (2006), Angola, Costa de Marfil, República Democrática del Congo, Guinea, Congo o Zimbabue.

Con el objetivo de eliminar del mercado mundial los diamantes extraídos ilegalmente para financiar grupos armados o guerras, la ONU votó en el año 2000 la creación de un mecanismo de certificación.

Se trata del Sistema de Certificación del Proceso de Kimberley (KPCS), iniciado en 2002, que vigila a sus países miembros y exige que las exportaciones internacionales sean certificadas “sin conflictos”.

La iniciativa ha permitido reducir el tráfico de “diamantes de sangre” en el mundo y fue saludada por los defensores de los derechos humanos, aunque según ellos queda mucho por hacer, sobre todo en Zimbabue.

Global Witness, una ONG especializada en la protección de recursos naturales, aprovechó el testimonio de Naomi Campbell para pedir al Proceso de Kimberley que presione a Zimbabue, donde se han señalado graves violaciones de derechos humanos en las minas de Marange (este).

Los investigadores del Proceso de Kimberley acusaron a los militares zimbabuenses de haber expulsado violentamente de la zona a pequeños mineros ilegales y de haber forzado a gente a trabajar, incluidos niños.

Sin embargo, últimamente reconocieron que hubo mejoras, y en julio autorizaron la venta supervisada de una cierta cantidad de diamantes extraídos de las minas de Marange.

“Una vez más”, lamentó Global Witness, “la riqueza aportada por los diamantes refuerza un sistema de violencia, abusos y actividades ilícitas, con sus terribles consecuencias para la población, que debería beneficiarse de los recursos naturales del país”.