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Los famosos, ya sean del mundo del espectáculo o del deporte, se están lanzando sin miedo a las reclamaciones contra lo que no les gusta que se publique de ellos. El número de demandas por libelo o difamación ha crecido un 46%.

De 57 acciones emprendidas en 2007-2008 se ha pasado a 83 entre 2009 y lo que va de 2010, según los datos de la firma británica Sweet & Maxwell, que recoge The Daily Telegraph.

Estrellas del pop como Lily Allen o Elton John, las actrices Kate Winslet y Kate Beckinsale o el galáctico futbolista David Beckham se encuentran entre los famosos que han sacado las uñas contra los medios de comunicación, y con la ayuda de sus agentes.

Precisamente los representantes de las celebridades se han aliado con abogados y bufetes, quienes han encontrado un filón en las noticias sin fundamento o dañinas para los personajes públicos. Éstos se han animado por la ventaja de que si no se gana la demanda no hay que pagar.

Además, ahora los rastreadores de maldades y secretos expuestos contra la voluntad de los famosos tienen un gran campo de acción en Internet.

Los blogueros y usuarios de Twitter y otras redes sociales están dando con sus comentarios mucha materia de demanda a los representantes legales de todos aquéllos que quieren preservar su intimidad.


El País