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Camilo Zapata, padre y maestro mágico del son nicaragüense, parafraseando a Rubén Darío, nació un 25 de septiembre de 1917 en la ciudad de Managua, en las inmediaciones del Lago Xolotlán, cerca de la Escuela de Bellas Artes.

Aunque jamás hizo estudios formales de música académica, desde niño se enamoró de la vocinglería de los pájaros, a los que imitó desde sus primeros ‘pinitos’, pues, como afirman sus biógrafos, fue un chavalo precoz que sacaba acordes a su guitarra desde los diez años.

Apenas había cumplido los 18, cuando creó lo que el doctor Jorge E. Arellano, académico y erudito, llamó “la partida de nacimiento del Son Nica: “El Caballito chontaleño”.

A partir de esa experiencia, que coincide con el amanecer de la Vanguardia Literaria: los “Poemas nicaragüenses”, de Pablo A. Cuadra, nuestro singular compositor no cesaría de cantarle a su Patria, como afirma Carlos Mejía Godoy, “con ternura de esposo y pasión de amante”.

Esta permanente entrega amorosa, que duró hasta el último respiro, generó una fecunda milpa de canciones, que hoy son verdaderos ‘clásicos’ de nuestra antología musical.

Quién no conoce, “El solar de Monimbó”, “El Nandaimeño”, “Flor de mi colina”, “Juana la chinandegana”, “El ganado colorado”, sólo por mencionar las más famosas.

Conocidos escritores, entre ellos, el periodista Joaquín Absalón Pastora, han estudiado con singular preocupación la vida y la obra de este hombre sencillo, que jamás pidió nada a cambio de su inmortal aporte a la cultura nicaragüense.

Cuando el poeta Pablo Centeno Gómez fungió como Director de la Extensión Cultural de la UNAN, Managua, fue nombrado Doctor Honoris Causa, de dicha Alma Mater, y publicó, en vida del genial compositor, un libro titulado ‘Semblanza de Camilo Zapata’, que recoge -no sólo datos inéditos de su vida- , sino criterios de hombres y mujeres que han seguido con interés la trayectoria de este auténtico “héroe sin fusil”, como diría con justicia el doctor Arellano.

Carlos Mejía Godoy, desde su juventud, igual que Otto de la Rocha, se acercó físicamente al maestro, como él afirma “para beber del mero ojito de agua la esencia del son nicaragüense”.

Carlos se considera hijo adoptivo del hombre que no sólo “puso la primera piedra de nuestro canto regionalista, sino que durante su larga e intensa vida, fue un ejemplo de ética y estética”.

Agrega con entusiasmo el cantautor somoteño: “Jamás lo vimos ponerse nombres rimbombantes ni autocalificarse como el “Rey del son nacional”.

Su grandeza estaba más allá de los escenarios iluminados, y era siempre el primer sorprendido cuando le tributaba algún homenaje.

Solía afirmar: “Yo sólo me puse a remedar los sonidos de mi tierra, el canto de las aves, el rumor del viento peinando los árboles, la risa de la quebradita, que va platicando con el ruedo de la falda de alguna muchacha pueblerina”.

Para celebrar el natalicio de nuestra gloria del canto nacional, Carlos Mejía Godoy ha preparado dos conciertos al “Clarinero Mayor”, en donde entonará doce de sus mejores temas.

Este homenaje tendrá lugar en la Casa de los Mejía Godoy, los días Jueves 23 y Viernes 24, precisamente en la víspera de tan magna celebración.

Mejía Godoy sugiere a sus amigos programadores de las emisoras, poner –por lo menos este sábado 25 de septiembre- los temas más reconocidos de nuestro recordado Camilo Zapata, para que las nuevas generaciones sepan que está más vivo en el corazón de su pueblo.

TOME NOTA:
Los conciertos en homenaje al “Clarinero Mayor”, serán hoy jueves 23 y viernes 24 de septiembre en la Casa de los Mejía Godoy, con Carlos Mejía Godoy y Los de Palacagüina. Admisión: C$200 córdobas.